09/08/2026
Seis horas de quirófano, cinco años sin nada y un dedo que se movió.
Lo comenté en mi vídeo sobre la fractura de cadera y lo volví a repetir en mi charla de BBVA. La verdad es que lo digo siempre. El cuerpo suplica estar erguido.
Pero para demostrártelo te traigo una foto que te va a hacer flipar. Es Christopher Reeve en su casa de Bedford, está atado a una mesa de bipedestación. Un tipo de 1 m y 93 cm, casi nada.
Esta foto habla mucho más que un superhéroe con capa y mallas azules. Ya me conocéis.
En 1947 un internista inglés, Richard Asher, publicó en el British Medical Journal un artículo de nombre genial, “Los peligros de irse a la cama” (no le busquéis doble sentido, malandrines…)
En aquella época del reposo se recetaba para todo. Corazón, parto, tuberculosis. Daba igual. Y llega este y se pone a contar las desgracias que le ocurren al cuerpo cuando se queda quieto: hueso que se descalcifica, músculo que se desaparece…
Pero a lo que íbamos, Reeve se rompió C1 y C2 en el 95. Seis horas de quirófano para poder unirle el cráneo a la columna, con algo de titanio y hueso de su propia cadera.
ASIA A que en lenguaje traumatológico significa que no hay nada por debajo del cuello, y que no hay esperanza de tener nada más.
Cinco años después levantó la punta del índice izquierdo delante de su médico. Lo publicaron en el Journal of Neurosurgery: Spine. El tipo había mejorado de ASIA A a C. Recuperó 2/3 de su sensibilidad. No hay otro caso igual reconocido en el mundo.
¿Y qué había estado haciendo? Parece ser que nada milagroso: bicicleta con electroestimulación, agua, y esa mesa que lo ponía vertical. Ninguna otra medicina le devolvió tanto.
PS: Foto de Ted Thai / The LIFE Images Collection vía Getty Images, © Time Inc