Etttereo

Etttereo Escritura (Arte -Reflexión - Vida)
Servicios Editoriales Etéreo.

(Arte, escritura, reflexión y Terapia)

Soy Etttereo un espacio donde la escritura se convierte en un acto terapéutico. Etéreo nace de la necesidad de encontrar sentido en el caos, de explorar la vastedad emocional que habita en cada palabra y de transformar el dolor, la duda o la belleza en historias compartidas.

“La grandeza de la escritura es posible gracias a nuestra diminuta existencia.”

Creo que escribir es un acto de sanación, introspección y liberación. Aquí no importa si escribes bien o mal, importa que te escribas a ti.

• Talleres de escritura terapéutica (individuales y grupales)
• Consultas de terapia psicológica con enfoque narrativo
• Espacios de publicación anónima para catarsis emocional

¡Encontrémonos perdiéndonos! Porque solo al perdernos en lo profundo de nuestras palabras, nos hallamos realmente.

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No fue tu llegada la que cambió mi paisaje…fue el terremoto silenciosode descubrir que el valorde abrir las ventanas del...
05/08/2026

No fue tu llegada la que cambió mi paisaje…
fue el terremoto silencioso
de descubrir que el valor
de abrir las ventanas del alma
sin negociar es un viaje hermoso.

Con golpes constantes de mis equivocaciones,
Ya había aprendido
a conversar con la lluvia
a firmar pactos con el invierno,
A disfrutar la amistad de algunos árboles,
aprendiendo de ellos a resistir el viento,
Y jamás compartir la sombra del ayer.

Entonces apareciste…

Y el tiempo,
ese viejo escultor que desgasta montañas,
comenzó a cincelar otra versión de mí,
incluso enseñarme
que el río nunca deja de ser río
por el simple hecho
de abrazar la desembocadura e ir revuelto.

Comprendí
que el miedo no siempre es un monstruo;
a veces es un faro mal orientado
que ilumina únicamente el camino de regreso
e impide descubrir
los continentes que esperan adelante.

Sé que hay mares inmensos
que jamás conocerán la paz de una orilla.
También estrellas
que brillaron toda una eternidad
sin encontrar un cielo donde descansar.

Es dolorosamente bello aprender que
que la grandeza
no siempre consiste en avanzar más lejos,
sino en encontrar el lugar
donde el corazón puede dejar de huir.

Hay algo de Cantar de los Cantares
escrito entre nuestras respiraciones,
aunque ya no hable con viñedos antiguos
ni con perfumes traídos de reinos lejanos.

Nuestro poema
se escribe con madrugadas compartidas,
con silencios que florecen,
scon risas que convierten los días comunes
en jardines,
Con pláticas interminables de momentos
ya contados que nutren nuestro ser.

Marbella Montaño

EL DOLOR DE SER PADRE SIN TI... Hay ausencias que no entierran a los muertos… entierran partes de los vivos.Desde aquel ...
22/06/2026

EL DOLOR DE SER PADRE SIN TI...

Hay ausencias que no entierran a los muertos… entierran partes de los vivos.

Desde aquel invierno sin calendario,
camino con una grieta escondida entre las costillas,
como un bosque que aprendió a florecer
mientras debajo de la tierra
sus raíces siguen llorando su aroma.

Los años han pasado,
pero el tiempo es apenas un río distraído;
hay dolores que no envejecen,
que se quedan suspendidos
como una estrella atrapada en el reflejo de un lago,
sin tocar jamás el fondo,
sin abandonar jamás el cielo.

Yo creí que la vida era como una montaña,
y que todo ascenso justificaba el esfuerzo,
hasta descubrir que existen abismos
que no fueron hechos para caer,
sino para aprender a sobrevivir flotando en ellos.

Tu partida fue uno.

Desde entonces,
hay amaneceres que llegan con la suavidad de una caricia,
y aun así despiertan tempestades antiguas que se muestran como traumas;
hay risas que de pronto se convierten en espejos,
y en ellos encuentro la silueta imposible
de lo que pudo haber sido.

Porque perder una hija
es ver cómo una rama desaparece del árbol,
pero seguir sintiendo su sombra cuando sopla el viento,
o cuando quema el sol.

Es contemplar jardines enteros
y recordar precisamente la flor que ya no está.

Es escuchar al mar hablar de eternidad,
mientras cada ola repite tu nombre
contra las piedras de mi memoria.

A veces el miedo me encuentra desprevenido.

Llega vestido de presente,
susurrándome que toda belleza es frágil,
que toda primavera puede romperse,
que todo milagro tiene alas,
que puedo perder a un hijo más

Y entonces comprendo
que no temo al dolor que viví,
sino al eco del dolor que todavía suele sangrar.

Como un relámpago oculto detrás de las nubes,
como una cicatriz que recuerda la forma exacta del fuego,
como una filosofía que se descubre
demasiado tarde,
o una existencia que está hecha
de más que infinitas preguntas, con infinitas sin respuestas.

Porque hay pérdidas
que no arrancan solamente una presencia.

Arrancan versiones enteras de uno mismo.

Se llevan la inocencia de los planes,
la confianza despreocupada en los mañanas,
la manera simple de mirar el horizonte.

Y sin embargo…

En medio de esta tarde interminable,
en la cual supuestamente debo celebrar la dicha de ser padre,
he descubierto algo que el sufrimiento jamás imaginó.

El amor no murió contigo.
Se transformó.
A veces en miedo, a veces en añoranza.

Ahora habita los silencios,
las fotografías,
las canciones que aparecen sin aviso,
las lágrimas que llegan cuando nadie las llama.

Habita incluso esta herida.

Y quizá por eso sigo aquí.

Porque el alma es parecida a ciertos árboles antiguos:
los incendios pueden vaciarles el centro,
pero aun así encuentran la forma de levantar hojas nuevas
hacia la luz.

No porque olviden.

Sino porque aprendieron
que recordar también puede ser una forma de florecer.

Y aunque el universo siga girando
con su indiferente perfección,
aunque las estaciones continúen cambiando
sin pedir permiso al corazón de nadie,
hay una verdad que permanece.

Tú ya no caminas a mi lado,
pero sigues creciendo dentro de mí,
como una semilla eterna
plantada en la parte más profunda del espíritu.

Y hay noches,
cuando el cielo parece abrir sus puertas de silencio,
en las que todavía levanto la mirada
y siento que la eternidad tiene tu rostro.

Escucho tu voz, te puedo oler, te puedo sentir...
Porque como dicen... recordar es volver a vivir.

Te amo hija mía con todo mi ser... Me haces falta...
Dejaste un vacío que solo tu puedes llenar.

Hay segundos que nacen para morir,y aun así terminan aprendiendo a existir.No son los grandes incendios de la historialo...
12/06/2026

Hay segundos que nacen para morir,
y aun así terminan aprendiendo a existir.

No son los grandes incendios de la historia
los que guardo en mi memoria.

Son esos instantes breves y ligeros,
como hojas conversando con los vientos viajeros,
cuando el tiempo parece detener su carrera
y la tarde se queda dormida en tu ribera.

A tu lado he comprendido una paradoja antigua:
que la eternidad no siempre vive en lo infinito,
a veces se esconde en un gesto diminuto.

Como el océano reflejado en una gota,
como una galaxia habitando una nota.

Y entonces suspira el alma.

Porque hay bellezas que no caben en las palabras,
como hay amaneceres que desbordan las montañas.

Te miro,
y el mundo deja de parecer una respuesta;
se convierte en una pregunta abierta.

Tal vez por eso los filósofos persiguieron horizontes,
mientras yo encuentro universos
en los detalles más pequeños.

En una sonrisa distraída.
En una conversación sin destino.
En la forma en que la luz descansa sobre tu rostro
como si el día encontrara por fin su sitio.

Hay momentos contigo
que parecen flores creciendo entre las grietas del camino.

Momentos tan simples,
tan frágiles,
tan pequeños,
que terminan volviéndose inmensos.

Y así voy guardando suspiros.
Como quien colecciona fragmentos de cielo.
Como quien rescata luciérnagas del olvido.

Como quien descubre que la vida,
cuando te sientas cerca,
tiene la extraña costumbre
de rimar con el infinito de mi ser.

Para Marbella Montaño3

Marbella Montaño

Mi mamá nunca necesitó capa.Le bastaban sus manos cansadas…y esa forma hermosa de convertir el amor acciones.A veces pie...
10/05/2026

Mi mamá nunca necesitó capa.
Le bastaban sus manos cansadas…
y esa forma hermosa de convertir el amor acciones.

A veces pienso
que las casas no se construyen con cemento,
sino con las risas de una madre
rebotando entre los cuartos.

Porque ella era eso:
ruido bonito en medio del caos.

La escuché cantar mientras barría tristezas.
La vi reír aunque el cansancio le doblara la espalda.
La vi inventarse fuerzas
cuando ya no le quedaban.

Y sí…
también conocí el sonido legendario de las chanclas voladoras.
Esas que parecían tener GPS
y siempre aterrizaban justo donde uno andaba haciendo tonterías.

Pero hasta en sus regaños había amor.

Porque ahora entiendo
que una madre no grita porque quiera herir,
grita porque le preocupa perderte.

Mi mamá fue lluvia en tiempos secos.
Fue café temprano.
Fue medicina cuando enfermábamos.
Fue abrazo cuando el mundo se ponía pesado.
Fue esa mujer
que muchas veces decía “yo estoy bien”,
mientras se rompía poquito en silencio.

Y aun así,
seguía preguntándonos si ya habíamos comido.

Qué extraño es el amor de una madre.

Se parece al viento.
No siempre lo notas…
pero siempre rosa las mejillas.

Ella celebró mis pequeños logros
como si fueran victorias gigantes.
Guardó mis pequeñas ocurrencias como si fueran obras de arte.
Y convirtió momentos simples
en recuerdos que hoy me persiguen bonito.

Porque uno crece…
pero nunca deja de necesitar a mamá.

Ni sus consejos.
Ni sus llamadas.
Ni esa manera de mirarnos
como si todavía fuéramos niños
aunque la vida ya nos haya golpeado duro.

Y si algún día me preguntan
cómo se veía el amor verdadero,
yo no hablaré de poemas,
ni de películas,
ni de historias perfectas.

Hablaré de ella.

De mi mamá.

La mujer que hizo magia
con tan poco.
Y aun así…
nos hizo sentir
que lo teníamos todo.

Feliz día mamá...
Feliz día a todas las mamás.

Besos al cielohttps://www.facebook.com/share/p/1BL7JnwTda/
08/05/2026

Besos al cielo

https://www.facebook.com/share/p/1BL7JnwTda/

Besos al cielo...

La noticia del pequeño Vicentito, de tan solo 3 años de edad, ha golpeado profundamente a toda una nación, porque nos confronta con una de las realidades más difíciles de aceptar: hay momentos donde la vida parece romper completamente el orden natural de las cosas.

Ningún padre o ninguna madre debería despedir a un hijo de esta vida. Y lo digo también por experiencia propia… cuando ocurre, las palabras simplemente se quedan cortas.

Vivimos en un mundo profundamente herido.

Irónicamente: Estamos viviendo una vida conectada con todos, pero desconectada por dentro, y noticias como éstas son evidencia de ello.

La Biblia nunca presenta el sufrimiento como algo “bonito”. Jesús mismo lloró frente a la muerte de Lázaro aun sabiendo que lo resucitaría. Eso significa que llorar no es falta de fe; muchas veces, es la expresión más honesta del amor.

Hay una dimensión muy dura en el sufrimiento: el ser humano descubre su fragilidad real. Todo aquello que creemos controlar —planes, futuro, seguridad, tiempo— puede desaparecer en un instante. Y es precisamente ahí donde muchas personas comienzan a preguntarse dónde está Dios.

Yo creo firmemente que el amor de Dios acompaña incluso en momentos como el que hoy enfrenta la familia de Vicentito; momentos tan desgarradores que pueden quebrar por dentro a cualquier ser humano.

Pero también creo que no existe un versículo que “cure rápido” una pérdida así. Y muchas veces el error más común es querer responder con frases religiosas simplistas, cuando lo único correcto es llorar con los que lloran, orar por ellos, acompañarlos, bendecirlos y nunca, pero nunca, juzgar.

Dejemos de vivir distraídos de lo esencial.

Corremos detrás del dinero, del reconocimiento, de problemas pequeños y discusiones absurdas, olvidando que la vida es profundamente frágil. Noticias así rompen nuestra ilusión de permanencia y nos obligan a volver a preguntarnos:

¿Qué estamos haciendo con el tiempo que tenemos?
¿Estamos amando realmente a quienes tenemos cerca?
¿Estamos presentes… o solamente ocupados?

Porque muchas veces no valoramos plenamente a las personas hasta que aparece el miedo de perderlas.

Hoy pedimos a Dios que fortalezca a todos aquellos que lloran a Vicentito… porque lloramos con ellos.

Y a ti, pequeño Vicentito… te mandamos un beso hasta el cielo.

Esperamos que algún día, en la eternidad de Dios, podamos abrazarte y reencontrarnos también con aquellos que se nos adelantaron en el camino.

Fortaleza y bendición para toda su familia.

Etttereo TG Ortega Grijalva

Un corto tiempo sí... Un gran recorrido para mí. Algunos dirán: poco... Otros dirán: van empezando... Otros solo dirán c...
05/05/2026

Un corto tiempo sí...
Un gran recorrido para mí.

Algunos dirán: poco...
Otros dirán: van empezando...
Otros solo dirán cosas de cómo la vida les ha tratado...

Para mí:
No estaba en mis planes, pero
buscando en un mundo roto,
yo venía de domesticar silencios,
de cerrar ventanas y buscar nombres en el viento.

Tú no.
Tú estabas intacta en tu renuncia, gritándolo al viento,
una tierra en descanso que no pedía lluvia,
una noche sin plegarias por un amanecer.

Y sin embargo…

Nos encontró un tipo raro de amor,
Uno que encuentra como filtrarse,
como el río lo hace en la grieta de la piedra,
sin pedir permiso,
sin anunciarse,
sin consultarle si ella quisiera...

Yo lo buscaba, sí…
pero no así,
no en la curva inesperada de la loca recomendación.

Y tú…
tú no lo querías,
pero el amor tiene esa manía,
emerge a pesar de no haberlo sembrado.

Conexiones de dos estaciones equivocadas,
viéndose a ras del menú,
tú con vino, yo con café,
coincidiendo en el mismo cielo impregnado por el perfume,
que emanaba de tu piel,

Como invierno y primavera rosándose pero con mucho miedo….
y la lluvia cayendo sobre una tierra
que grita por consuelo.

Se abrió como se abre la luz
cuando deja de pedir permiso a la oscuridad,
como se abre el mar cuando decide
que ya no caben más despedidas en sus orillas.

Nos pasó... simplemente nos pasó,
lo no deseado se volvió necesario,
lo no buscado se volvió hogar.

A veces pretendo entender que:
no era que yo te buscara,
ni que tú me evitaras.

Era el amor…
afinando el momento,
y voluntades.

Extraño, hermoso, y preciso:

¿O lo perseguí o me alcanzó?
¿Lo pudiste evitar, porque creo que nunca te perdió?

¿No, que no?

IncompletoMe golpeó la vida —no suave, no justo—,como mar sin orilla algo que se sintió injusto.Y aún así… en medio del ...
06/04/2026

Incompleto

Me golpeó la vida —no suave, no justo—,
como mar sin orilla algo que se sintió injusto.
Y aún así… en medio del ruido y la ruina,
algo susurraba: aún no todo termina.

He caminado con los ojos abiertos… pero ciego,
interpretando el dolor como deuda, como apego.
Como si cada herida fuera una sentencia divina,
como si el alma pagara una culpa o una deuda que no examina.

Hay un viento contante, un silvido apacible,
que rompe mis fórmulas, que desordena mi doctrina.
Un soplo que no me acusa, que mi mente no calcula,
que no mide mi éxito con regla, el cual, no me anula.

Y ahí… justo ahí, donde uno besa el suelo,
donde el futuro comienza a perder su anhelo,
siento sus manos que mezclan lo roto,
como un barro rehaciendo al cigoto.

¿Y si no era castigo?
¿y si era escenario?
¿y si mi grieta no era juicio… sino santuario?

La existencia —diría Martin Heidegger—
no es lo que parece, sino lo que se revela en su desvelo.
Y en ese desvelo… fui encontrado,
no como culpable, sino como un inacabado.

¿Quién diriía que en sus manos?
¿Quién diría que con Él?
¿Quién diriía que uno puede volver a creer?

TG Ortega Grijalva Tadeo Ortega

Hay oscuridades que no duran una noche, sino toda una vida.Inspirado en Juan 9Él nació así... y sé  que yo también. No c...
25/03/2026

Hay oscuridades que no duran una noche, sino toda una vida.
Inspirado en Juan 9

Él nació así... y sé que yo también.
No conocía el amanecer.
Su mundo era tacto y rumor,
una realidad hecha de pasos, sonidos, monedas que caen,
voces que opinan, critican su historia y destino,
como si la desgracia se debiera celebrar.

Creció escuchando que su historia era castigo,
que su existencia era un anhelo maldecido,
Pues la religión le explicó su dolor
pero nunca lo abrazó.

Cuando uno vive en oscuridad
aprendemos a respirar en ella,
echamos raíz en la noche, creyendo que dará fruto
sin imaginar que ocupamos la luz para florecer.

Pero siempre llega un día... un día donde lo sobrenatural pasa junto a los que creemos que vivimos.

No hay sermón.
Se presenta como barro.
Un barro húmedo como recordatorio del principio del mundo,
emendando la esencia, para que lo intentemos otra vez.
Sus manos tocan nuestro pasado:
y transforman nuestro presente.

Enviados a lavarnos
—como quien es enviado a volver a nacer—
el agua abre nuestros párpados
las nubes oscuras de nuestra vida huyen de la luz.

Entonces no solo vemos.
Comprendemos.

Que la luz no es biológica,
es espiritual.
Que ver no es percibir formas,
sino reconocer al Creador que nos recrea desde dentro.

Mientras tomamos valor de avanzar hacia la fe
con la torpeza hermosa de quien comienza a descubrir el universo,
los expertos siempre retroceden por su propia ceguera,
se estancan en defender esos sistemas que creen más seguros que la verdad.

¡Tienen miedo! ¡Tienen miedo!

Los que nunca habíamos visto
terminamos contemplando lo esencial:
y aunque Dios no siempre explica las causas de lo que provocaba nuestro dolor,
es hermoso la forma en que lo convierte en escenario de su esplendor.

Desde entonces sé
que hay vidas enteras caminando en tinieblas
aunque sus ojos presuman estar abiertos,
y que hay hombres que habitaron la noche desde la cuna,
que pueden encontrar la luz…

TG Ortega Grijalva Tadeo Ortega

Hoy el  cielo recibió un Milagro. Un abrazo hasta allá.Q.E.P.D.Amado Dios, acércate en este dolor como un susurro,  como...
21/03/2026

Hoy el cielo recibió un Milagro.
Un abrazo hasta allá.
Q.E.P.D.

Amado Dios, acércate en este dolor como un susurro, como una luz, como un abrazo, un gesto dulce, una sonrisa tenue, pero que no lastime los ojos cansados.

Sigue a nuestro lado, aun cuando por momentos pensemos que nos has abandonado… pues el corazón tendrá que aprender el idioma lento de su ausencia.

Milagro, amada hija, madre, hermana, amiga… ha soltado el polvo del camino,
ha cruzado el umbral donde el tiempo ya no pesa, donde el cansancio y el dolor deja de cobrar factura.

Ella no se ha perdido en la noche:
ha sido llevada en la ternura insondable de Dios; pues en Él el bien y la misericordia imperan en lo eterno.

Nosotros seguiremos aquí,
entre habitaciones que guardan su eco,
entre recuerdos que arden y acarician al mismo tiempo.

Tendremos que caminar, a veces rápido, a veces despacio, incluso sosteniéndonos unos a otros,
mientras la esperanza —como un hilo de amanecer— va tejiendo sentido sobre la herida abierta.

Amado Dios, tu amor es más profundo que la muerte,
más fuerte que la despedida,
más fiel que los días que ya no escucharemos su voz.

Danos la entereza de podernos aferrar a ese amor que no dejó y que nos das,
aprendiendo, con lágrimas y con fe,
que incluso en las despedidas,
la vida sigue pronunciando su promesa.

Hoy el cielo recibe su Milagro.
Y simultáneamente se ha mudado al corazón.

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