01/06/2020
La muerte es algo natural que forma parte de la vida al igual que el nacimiento.
Todos los seres humanos tendremos que enfrentarnos a ella en algún momento de nuestra vida,sin embargo, esta realidad tan inherente a nuestro día a día, nos cuesta y nos duele.
Nos resulta muy complicado, a nosotros, los adultos, expresar nuestros sentimientos o ponerle palabras a los mismos, así que comunicárselo a los más pequeños resulta una tarea más complicada aún.
Desde el pensamiento de querer proteger a los niños de la muerte para ahorrarles sufrimiento, los apartamos de éste suceso vital y de gran importancia en sus vidas, dando explicaciones erróneas que solamente conducen al niño a la confusión, pudiendo generar, unido al dolor del evento, complicaciones o un duelo patológico en el cual habría que intervenir finalmente.
De hecho, cuando evitamos que los niños se enfrenten al sufrimiento, les hacemos un flaco favor, ya que se desarrollarán siendo más propensos a la frustración y no llegarán a adquirir las habilidades necesarias para afrontar situaciones similares cuando lleguen a la edad adulta o lo hagan con mayor dificultad; Ante una situación de un fallecimiento repentino o que ya se creía inminente ,es importante acercarse con los niños y platicar de una manera sutil pero sin mentiras sobre la situación.
Vamos a abordar unas pautas que nos ayuden a comunicar de la mejor manera posible a los niños la muerte:
**Las personas cercanas y queridas tienen prioridad para comunicarlo. Los padres están en primer lugar, pero si no es posible, lo harán quienes se vayan a hacer cargo del menor.
**Debemos comunicarlo lo antes posible.
Es preferible que se haga en un lugar íntimo dónde el niño pueda expresarse con libertad.
Vamos graduando los detalles, es decir, empezamos comunicando lo esencial para luego ir incluyendo más información.
**Aclarar los aspectos fundamentales para que el niño entienda la muerte.
Introducir los ritos y los homenajes y dejar que, si lo desean, sean partícipes de los mismos.
Se pueden abordar las creencias religiosas.
**Aclarar las responsabilidades que van a tener.
Contestar a todas sus preguntas en la medida de lo posible.
**Hacer ver que el fallecido no puede ser reemplazado por nadie y que siempre lo recordaremos.
Hay que facilitar siempre la expresión emocional del niño y sólo lo protegeremos de emociones extremas o desbordantes.