25/07/2026
Como psiquiatra, hay algo que me preocupa profundamente de este caso.
Muchas personas están utilizando el suicidio como si fuera una prueba de inocencia, cuando desde la psiquiatría eso simplemente no es cierto.
El suicidio no demuestra que alguien sea inocente, del mismo modo que una denuncia no demuestra automáticamente que alguien sea culpable. Ambas posturas son errores de razonamiento cuando aún no existe una resolución basada en pruebas.
Quien se quita la vida puede hacerlo por múltiples razones: depresión, desesperanza, miedo, culpa, vergüenza, impulsividad o una combinación de factores. Desde la psiquiatría sabemos que el suicidio nunca tiene un significado único. Por sí solo, no permite concluir si una persona era inocente o culpable.
También me preocupa profundamente cómo este caso terminó politizándose y convirtiéndose en una batalla ideológica. En cuestión de horas, muchas personas dejaron de hablar sobre la necesidad de una investigación y comenzaron a defender bandos.
El video que dejó el maestro pasó de ser su versión de los hechos a convertirse, para muchas personas, en una prueba absoluta de inocencia. Al mismo tiempo, la joven denunciante comenzó a recibir ataques, amenazas y una enorme cantidad de odio en redes sociales, aun cuando nunca existió una resolución judicial que demostrara que había mentido.
No puedo afirmar cuál era la intención del maestro al grabar ese video ni al mencionar públicamente a la denunciante. Sería irresponsable hacerlo. Pero sí puedo afirmar que el efecto fue evidente: el caso dejó de analizarse desde la evidencia y pasó a discutirse desde las emociones, la ideología y la polarización.
Como profesional de la salud mental, me preocupa cuando una tragedia humana se transforma en una bandera política. Porque en ese momento dejamos de buscar la verdad y empezamos a defender narrativas.
Lamento profundamente la muerte del maestro. Toda pérdida humana merece respeto. Pero también considero inaceptable que una tragedia se utilice para convertir automáticamente a alguien en mártir o para condenar públicamente a una denunciante sin que la justicia haya concluido su trabajo.
La psiquiatría no determina culpabilidades. La psiquiatría intenta comprender la conducta humana. La culpabilidad o la inocencia corresponden a la justicia, no a las emociones colectivas ni a las redes sociales.
Si de verdad queremos justicia, debemos rechazar dos extremos: creer que una denuncia basta para condenar y creer que un suicidio basta para absolver.
La verdad no nace del dolor, ni del impacto de un video, ni de la presión de la opinión pública. La verdad solo puede construirse con evidencia, una investigación imparcial y respeto al debido proceso.
Solo así dejaremos de fabricar mártires, villanos y culpables antes de tiempo.