15/07/2026
A veces el dolor no está en el talón ni en el arco del pie.
Está justo debajo del dedo gordo, en esa zona que toca el suelo cuando caminas, corres, saltas o te pones de puntas.
Al principio puede sentirse como una molestia leve. Luego aparece al correr, al usar tacones, al bailar, al subir escaleras o al apoyar fuerte la parte delantera del pie.
Una causa posible es la sesamoiditis.
Debajo del dedo gordo hay dos huesitos pequeños. Aunque casi nadie piensa en ellos, ayudan a que el dedo se mueva bien y a que el pie tenga fuerza cuando empujas el suelo para caminar o correr.
Funcionan como una especie de apoyo para los tendones. El problema aparece cuando esa zona recibe demasiada presión una y otra vez.
Eso puede pasar en corredores, bailarines, personas que saltan mucho, quienes usan tacones con frecuencia o quienes apoyan demasiado peso en la parte delantera del pie.
Cuando esos huesitos y los tejidos que los rodean se irritan, aparece dolor en la base del dedo gordo, justo en la “bola” del pie.
La sesamoiditis suele desarrollarse poco a poco. No siempre empieza con un golpe claro. Puede comenzar como un dolor sordo que empeora con la actividad y mejora con el descanso.
También puede haber sensibilidad al tocar la zona, dificultad para doblar o estirar el dedo gordo, molestia al caminar y, en algunos casos, algo de inflamación.
Un punto importante: si el dolor apareció de forma repentina después de doblar el dedo gordo hacia atrás, un golpe o una caída, no conviene asumir que es solo inflamación. También podría haber una lesión o fractura del sesamoideo, y eso necesita evaluación.
El cuidado real empieza quitando presión. Seguir corriendo, saltando o usando tacones mientras duele puede alargar la recuperación.
Las medidas más usadas incluyen descanso, hielo envuelto en una tela, calzado cómodo, evitar tacones altos, usar suelas que reduzcan presión, plantillas o almohadillas especiales, y volver a la actividad de forma gradual.
En algunos casos, el profesional puede recomendar limitar el movimiento del dedo, usar una bota o soporte temporal, medicamentos para el dolor o estudios como radiografía o resonancia si sospecha otra lesión.
La prevención también cuenta: usar zapatos con buena amortiguación, cambiar tenis desgastados, evitar aumentar entrenamientos de golpe, no ignorar dolor repetido y revisar la pisada si siempre cargas demasiado la parte delantera del pie.
Este tema importa porque esos huesitos pequeños soportan mucha fuerza en cada paso. Si se irritan y no se les da tiempo para recuperarse, el dolor puede durar semanas o meses.
El error común es pensar: “es solo una molestia en el dedo”. Pero si duele al caminar, correr, saltar, ponerse de puntas o apoyar la parte delantera del pie, el cuerpo está pidiendo bajar la carga.
Consulta si el dolor no mejora con descanso, si hay inflamación, si no puedes apoyar bien, si el dolor apareció después de una lesión, o si la molestia vuelve cada vez que retomas actividad.