06/09/2022
◼️El nervio vago ayuda a cambiar el modo corporal para el descanso, la relajación, la recuperación, la regulación de tu frecuencia cardíaca y la respiración, básicamente todas las cosas divertidas que necesitas para vivir.
◻️La rama del sistema nervioso simpático aumenta la frecuencia cardíaca, aumenta la frecuencia respiratoria, reduce la profundidad respiratoria, envía flujo sanguíneo hacia los músculos en los brazos y las piernas desviándolo del hígado y el tracto digestivo y dilata las pupilas de nuestros ojos. Al hacerlo, este sistema nos permite luchar contra los estresores o «huir» y alejarnos de los estresores que se presentan. Cuando el sistema nervioso simpático está activo, decimos que está en estado de «lucha-o-huida».
◼️Por el contrario, en el sistema nervioso autónomo hay otra rama que nos permite relajarnos y recuperarnos de la tensión y las tareas cotidianas. Nos permite permanecer en calma, reduce nuestra frecuencia cardíaca, reduce nuestra frecuencia respiratoria para que respiremos de forma más profunda y plena y desvía el flujo sanguíneo de nuestras extremidades para dirigirlo hacia los órganos internos, permitiendo que nuestro cuerpo se recupere, permanezca en calma e incluso procree.
◽️El equilibrio entre las dos ramas del sistema nervioso autónomo es imprescindible para vivir una vida plena y satisfactoria. La sobreactivación de una rama puede provocar una severa pérdida de función en la rama opuesta. El desequilibrio crónico nos conduce a la enfermedad y la disfunción. Cuando los niveles de estrés permanecen demasiado elevados durante demasiado tiempo, el sistema parasimpático pierde la capacidad de funcionar. El flujo sanguíneo y la función se centran en la rama del simpático, lo que significa que la rama parasimpática queda limitada y, por tanto, la función disminuye al cabo del tiempo. También puede suceder lo contrario, ya que la sobreactivación del sistema parasimpático puede ralentizar tu capacidad de afrontar potenciales estresores y crear riesgos para tu supervivencia.