25/06/2026
🚨 "Doctora, lo traigo porque es muy malo para comer... y ya lleva un año tomando vitaminas."
👦🏻 El niño saca la lengua. 👅
💡 Ahí comenzó el diagnóstico.
Después su mamá agregó:
"Es el único de la familia al que no le gustan el elote, los helados ni los caldos muy calientes."
¿Será que no le gustan... o su lengua no tiene la movilidad suficiente para disfrutarlos?
Un frenillo lingual restrictivo puede afectar la alimentación y, en algunos niños, también influir en la lactancia, el habla, el sueño y el desarrollo orofacial.
Lo que parece un gusto... a veces es una limitación.
Dra. Karen Aragón Dávila
Pediatra | Especialista en Lactancia Materna (IBCLC)
Lactaré – Bienestar Materno-Infantil