27/08/2026
Semana del Adulto Mayor.
Adulto mayor no es sinónimo de viejito. Y no es sinónimo porque "viejito" es el señor del sillón, el de la tarde que no se mueve, el que habla y nadie escucha.
Es el que depende, el que espera, el que ocupa espacio sin permiso.
Adulto mayor es el arquitecto de la casa donde vives. Es la biblioteca que no se googlea, la que tienes que sentarte a escuchar porque no está escrita. Es el testigo de bodas que duraron, de negocios que fracasaron, de hijos que se fueron, de la vida real, no la de facebook.
"Viejito" es la versión reducida, el condenado a mirar por la ventana mientras la vida pasa. Adulto mayor es el que todavía construye, todavía opina, todavía discute contigo cuando lo cree necesario. Tiene proyectos, no solo recuerdos. Tiene planes para mañana, no solo historias de ayer.
Llamarlo "viejito" es como ver un roble y pensar en leña. Es ignorar que sus raíces siguen sosteniendo el terreno para que tú no te caigas. Es confundir la lentitud con inutilidad, la pausa con el final.
Adulto mayor es la memoria que guarda tu nombre aunque a veces olvide dónde dejó las llaves.
Y cuando te mira, no lo hace con lástima. Te mira con perspectiva. Sabe que la juventud es un préstamo, no una posesión. Que la dignidad no tiene fecha de caducidad. Que seguir aquí, seguir levantándose, seguir teniendo opinión, es un acto de rebeldía contra quienes ya te dieron por terminado.
Así que no los encierres en esa palabra diminuta. No los condenes al sillón, al silencio, a la invisibilidad de quienes creen que la vida es solo para los que corren. Ellos ya corrieron. Y ahora caminan. Y en esa lentitud hay una fuerza que el mundo acelerado no entiende. Y si tienes suerte, algún día serás tú a quien alguien intente sentar en ese sillón. Y entonces vas a entender que nunca fuiste un "viejito". Solo llevabas más tiempo construyendo.
–El Club de Lucy.