20/02/2026
Hay días en los que estoy cansada.
En los que siento que no termino nunca.
En los que me pregunto si lo estoy haciendo bien.
Ser mamá es una chinga.
Es sostener cuando tú también necesitas que te sostengan.
Es regularte para poder regular.
Es estar disponible incluso cuando quisieras desaparecer un rato.
Pero también es la chinga más bonita que me he puesto en la vida.
Porque me confronta.
Me desnuda.
Me obliga a sanar lo que yo no tuve.
Me invita a hacerlo diferente.
Ser mamá no me volvió perfecta.
Me volvió más consciente.
Y sí, hay días donde pesa.
Pero cuando la veo… cuando me sonríe así…
entiendo que esta es la chinga que elegí.
Y la volvería a elegir.
Si eres mamá y a veces te pesa,
no significa que no ames.
Significa que eres humana.
Sanar también es integrar que amar puede cansar
y aún así seguir eligiendo.
—
¿Te pasa también?