10/09/2026
*Día Mundial de la Prevención del Suicidio: escuchar para salvar una vida*
Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, una fecha que nos invita a mirar de frente uno de los dolores humanos más complejos y silenciosos. Más que un día para hablar de la muerte, es una oportunidad para hablar de la vida, del sufrimiento y de la posibilidad de encontrar ayuda cuando parece que ya no existen alternativas.
El suicidio no puede comprenderse desde una sola causa. Detrás de una persona que piensa en morir puede existir una historia de pérdidas, soledad, violencia, desesperanza, problemas económicos, enfermedades, rupturas afectivas o un sufrimiento psicológico profundo. Por ello, prevenir no significa simplemente decirle a alguien “piensa positivo”. Significa acercarnos, escuchar sin juzgar y reconocer que detrás de muchas conductas puede existir un grito silencioso que pide ser escuchado.
Desde la Tanatología, podemos comprender que la persona que contempla la muerte no necesariamente está deseando morir; muchas veces está deseando que termine un dolor que se ha vuelto insoportable. Esta diferencia es fundamental. Prevenir el suicidio implica acompañar a la persona para que pueda descubrir otras posibilidades frente a su sufrimiento y recuperar, poco a poco, algún sentido para continuar viviendo.
Hablar del suicidio no provoca que una persona se su***de. Por el contrario, hablar de manera responsable puede abrir una puerta hacia la ayuda. Preguntar directamente “¿estás pensando en hacerte daño?” puede ser un acto de profundo cuidado. Escuchar esa respuesta con respeto, sin reproches ni amenazas, puede convertirse en el primer puente hacia la atención profesional.
La prevención también es una responsabilidad colectiva. La familia, la escuela, los servicios de salud, los espacios laborales y la sociedad necesitan construir comunidades donde pedir ayuda no sea motivo de vergüenza. Necesitamos aprender a reconocer señales de sufrimiento, fortalecer las redes de apoyo y facilitar el acceso oportuno a profesionales de la salud mental.
En México, donde hablar de la muerte y del sufrimiento psicológico todavía puede estar acompañado de estigma, la prevención exige transformar nuestra cultura del silencio en una cultura del acompañamiento. No basta con preguntar cómo está alguien; también debemos estar dispuestos a escuchar verdaderamente la respuesta.
Prevenir el suicidio es, en última instancia, defender la posibilidad de que una vida herida pueda volver a encontrar significado. A veces, una persona no necesita que le demos respuestas inmediatas; necesita saber que no está sola.
Porque quizá una palabra no pueda resolver todo un dolor, pero una palabra puede abrir una puerta.
Y a veces, detrás de esa puerta, todavía existe una posibilidad para la vida.
Pablo Lorenzo García
Centro Vioss