03/08/2026
A veces no es que te falte disciplina para hacer ejercicio.
Quizá estás cansada, tienes demasiadas cosas encima o simplemente aprendiste a relacionarte con el ejercicio desde la culpa y la exigencia. Como si tuvieras que moverte para compensar lo que comiste, cambiar tu cuerpo o sentir que ahora sí estás “haciendo las cosas bien”.
Y claro que así cuesta sostenerlo.
Tal vez no necesitas exigirte más, sino preguntarte desde dónde estás intentando hacerlo: ¿desde el cuidado o desde el rechazo?, ¿desde el disfrute o desde la presión por verte de cierta manera?
Tu relación con el cuerpo y el ejercicio también tiene una historia. Y no tienes que entenderla ni transformarla sola.
En terapia podemos explorar juntas esas exigencias, mandatos y experiencias que han influido en cómo te relacionas contigo.
Escribe en los comentarios o envíame por DM la palabra "TERAPIA" para conocer más sobre la terapia individual. 🤍