30/04/2026
Hoy tuve la oportunidad de impartir la primera sesión de un curso dirigido a docentes. Un espacio diseñado para abordar algo que muchas veces no se nombra en el aula: el impacto del conflicto emocional y la autoexigencia en la forma de enseñar. Esta propuesta surge de la síntesis entre mi práctica clínica y la labor docente, no como una receta, sino como una forma de observar con mayor claridad lo que es realmente importante al momento de estar frente a grupo. La intención es que el docente pueda reconocerse en su propia dinámica interna para ajustar desde ahí su manera de responder, conectar mejor con sus alumnos en tiempo real y convertirse en un apoyo más significativo para ellos. Este enfoque también tendrá una versión dirigida a estudiantes, buscando que puedan comprender sus propios procesos, manejar su exigencia y posicionarse de forma más clara frente a sus retos académicos y personales. Más que centrarse en lo externo, es una invitación a trabajar desde lo propio, con un sentido que vaya más allá del aula y tenga impacto en su vida.