17/02/2026
Domingo 15 febrero 2026, no solo celebramos la revelación del s**o de nuestros cuatitos…
Hoy celebramos un milagro.
Antes que nada, quiero agradecer a Dios, porque si hoy estoy aquí, de pie, con mi familia, lleno de esperanza y con el corazón restaurado, es únicamente por Su gracia. Él me rescató cuando estaba perdido, me levantó cuando las adicciones querían destruir mi vida y me dio una nueva oportunidad.
Este momento no es casualidad. Es testimonio vivo de la transformación que Dios está haciendo en mí. Donde hubo oscuridad, hoy hay propósito. Donde hubo dolor, hoy hay promesa.
A mis padres y a mis hermanos, gracias por nunca soltarme, por sus oraciones, por su paciencia y por las enseñanzas que sembraron en mi vida. Aunque hubo momentos difíciles, su amor fue un ancla que me sostuvo cuando más lo necesité.
A mi esposa… mi compañera, mi apoyo incondicional, la mujer que creyó en mí incluso cuando yo estaba aprendiendo a creer en mí mismo. Gracias por tu paciencia, tu amor y por construir conmigo este hogar lleno de fe.
Y a mi hijo, que hoy ya es un adolescente, gracias por darme la oportunidad de ser tu papá. Tú fuiste parte fundamental de mi cambio. Verte crecer me hizo entender la responsabilidad y el privilegio que Dios me dio.
Y ahora… nuestros gemelos.
Dos nuevas vidas.
Dos nuevas promesas.
Hoy quiero comprometerme delante de Dios y de mi familia a ser un padre presente, un hombre íntegro, un ejemplo de fe, disciplina y amor. Quiero dar lo mejor de mí: tiempo, guía, protección, valores y un hogar donde siempre encuentren refugio.
Le pido a Dios sabiduría para guiarlos, humildad para reconocer mis errores, fortaleza para mantenerme firme en mi proceso y un corazón dispuesto a seguir trabajando para ayudar a otros que aún luchan en la oscuridad que yo un día conocí.
Que nuestra historia sea testimonio de que Dios restaura, transforma y cumple promesas.
Hoy celebramos vida.
Celebramos propósito.
Celebramos la fidelidad de Dios.
Amén.
Autor: Director y servidor Martín Athyel Armenta Canobbio.