28/10/2025
Imagina que tus pensamientos recurrentes son como un monstruo insistente que vive contigo. 👹
Cada vez que intentas echarlo, gritas, lo empujas o cierras la puerta, el monstruo se hace más grande y más ruidoso. Empieza a golpearte la puerta, a seguirte por la casa.
Cuanto más luchas por que se vaya, más energía le das y más ocupa tu espacio. 🔋🏠
Pero un día decides dejar de pelear con él. No porque te guste, sino porque entiendes que la pelea te está agotando.
Te sientas, respiras y lo observas desde otro lugar.
“Ok, monstruo, sé que estás aquí otra vez. No me agrada, pero puedo seguir con mi día aunque estés cerca.”
Y algo curioso pasa: el monstruo no desaparece enseguida, pero deja de crecer. Ya no necesita gritar tanto porque no estás reaccionando.
Con el tiempo, puede que aún lo veas rondar, pero pierde poder sobre ti. 🕰️✨
Ya no manda en lo que haces.