26/08/2026
🦋 Un mes sin mi hermano… ¿qué sucede cuando estamos de duelo?
Ha pasado un mes desde que perdimos a un hermano y, aunque desde afuera pareciera que el tiempo empieza a avanzar, por dentro muchas veces sentimos que apenas estamos comprendiendo que ya no está.
El primer mes puede ser especialmente confuso. Hay momentos en los que podemos sentir tristeza profunda, enojo, culpa, miedo, incredulidad, soledad… y también momentos inesperados de calma.
Todo esto puede formar parte del duelo.
Cuando perdemos a alguien que amamos, no solamente enfrentamos una ausencia emocional.
Nuestro cerebro también necesita adaptarse a una realidad nueva: esa persona formaba parte de nuestras rutinas, nuestros recuerdos, nuestras conversaciones, nuestros planes y de nuestra manera de entender la vida.
Por eso podemos experimentar dificultad para concentrarnos, olvidar cosas, sentir cansancio, cambios en el sueño o en el apetito, ansiedad, sensación de vacío o una necesidad constante de buscar a esa persona.
El cerebro está intentando integrar una realidad que todavía resulta dolorosa:
“Sé que murió… pero emocionalmente todavía estoy aprendiendo a comprender que ya no está.”
🌿 El duelo no ocurre de manera lineal.
A veces hablamos de etapas como negación, enojo, negociación, tristeza y aceptación. Sin embargo, no significa que todas las personas tengan que atravesarlas en ese orden, ni que exista un tiempo determinado para cada una.
Podemos sentirnos mejor un día y volver a sentirnos profundamente tristes al siguiente.
Podemos pensar que estamos avanzando y, de pronto, una canción, una fotografía, un olor, una fecha o un lugar puede hacernos sentir nuevamente el dolor.
Eso no significa que estemos retrocediendo.
Significa que estamos aprendiendo a vivir con una ausencia que no elegimos.
Y cuando se trata de un hermano, también estamos despidiendo una parte de nuestra propia historia: la infancia compartida, las experiencias familiares, las conversaciones, las diferencias, las complicidades y todos esos recuerdos que solamente ustedes podían compartir.
💜 A un mes de la pérdida, no tienes que estar bien.
No existe una fecha en la que el dolor tenga que desaparecer.
No tienes que apresurarte a “superarlo”.
El duelo no consiste en olvidar a quien murió.
Consiste, poco a poco, en aprender a relacionarnos de una manera diferente con su ausencia y conservar el vínculo a través del recuerdo, el amor y el significado que esa persona dejó en nuestra vida.
Llora si necesitas llorar.
Habla de él las veces que necesites.
Recuerda.
Descansa.
Permite que te acompañen.
Sé paciente contigo.
Y si el dolor se vuelve demasiado pesado para llevarlo a solas, buscar acompañamiento tanatológico o psicológico también es una forma de cuidarte.
🦋 No tienes que recorrer este camino a solas.
A tu tiempo.
A tu ritmo.
Con amor y compasión.
— Psic. Wendy Escobedo Dzul
Tanatóloga | Maestría en Intervención en Violencia
Entre Tejidos | Psicología Integral