22/08/2026
A 12 años de iniciar este viaje puedo decir que ojalá me hubiera puesto la camiseta, quizá no tuve oportunidad lo que si puedo decir es que:
Cumplí más de 6 años en el turno nocturno en la atención de urgencias en un centro de salud rural.
Alcancé las metas en las campañas de vacunación casa por casa hasta lograr la acreditación del departamento de vacunas de mi unidad.
Fui convocado para la atención y valoración de pacientes COVID en todo el estado desde el inicio de la pandemia, afrontando turnos de 12, 24 y 48 horas seguidas.
Diseñé y ensamblé la primera cápsula de presión negativa en el estado.
Participamos en el primer traslado COVID en el estado, teniendo como única herramienta de trabajo una bata quirúrgica y unos lentes de carpintería, sin capacitación y sin vacuna.
Acompañé con palabras de apoyo a muchísimas personas en sus últimos momentos de vida, sin que al día de hoy alguien haya preguntado por nuestra salud mental.
Promoví activamente la difusión del RCP fuera de mis horarios de trabajo con la intención de, en algún momento, ser tomado en cuenta para obtener certeza laboral.
Mantuve mi labor sin haber gozado nunca de unas vacaciones dignas, sin prestaciones y sin un aguinaldo conforme a la ley.
Respondí presente ante cada convocatoria por huracanes, inundaciones, giras presidenciales o eventos masivos a los cuales jamás nos hemos negado.
En administraciones anteriores no nos escucharon y al parecer en la actualidad nos desconocen.
Nunca trabajé por el sueldo, fue vocación lo que al día de hoy aún nos mantiene de pie.