27/06/2026
Uno de los desafíos que dejó en evidencia la pandemia del COVID (2020) es el reconocimiento del derecho al cuidado que impacten en políticas públicas para su inclusión en la organización Social, del Estado, la Familia y el Mercado laboral.
Pérez Orozco (2011) dice que "para que esto ocurra implica acciones en al menos tres sentidos: redistribuir, revalorizar y reformular los cuidados".
Veamos cómo se traduce esto en la práctica. Y es que los estudios en torno a la descentralización del cuidado, los estudios de género que dan un panorama en el reparto de tareas, las cifras de la inversión en los cuidados en hombres y mujeres continúa dando muestra del papel asumido históricamente por las mujeres. Toca ver cómo las conductas equilibran la balanza y disminuyen la brecha en el desarrollo económico y profesional, en los espacios sociales de recreación y en la salud mental de quién cuida con mayor gasto de tiempo, por mencionar algunos.
Así,redistribuir: es saber que a todos nos corresponden acciones para responder al cuidado de los demás y no exclusivamente en el entorno doméstico, para las familias y asumido por mujeres. Ser parte de una red vecinal que procura la vulnerabilidad de su comunidad es una forma de tomar participación en la corresponsabilidad. Nos cuidamos y exigimos al Estado y al mercado de trabajo ser cuidados.
Revalorizar los cuidados: es otorgar un reconocimiento del Estado, por la comunidad, las familias y las esferas laborales desde la mirada humana como una tarea digna de aprecio. Que pueda ofrecer posibilidades de desarrollo económico a quiénes cuidan y reduzca las barreras de desigualdad.
Reconocer que los cuidados son un pilar fundamental de la economía y que estos son parte de nuestro crecimiento como sociedad son un pasito en este avance que nos acerca a que sea una tarea que se asuma como deseable con recompensas.
Reformular los cuidados: desde un Sistema que procure el reparto justo entre sus habitantes.
Las políticas de cuidado actuales establecen a través de la "Ley del Sistema de Cuidados en la Ciudad de México el derecho a cuidar, recibir cuidados y al autocuidado".
Con la idea de garantizar una atención digna en alguna forma de dependencia, el derecho a cuidar implica la profesionalización y acompañamiento a quiénes cuidan y el autocuidado que permita la proporcionalidad de acciones dirigidas al bienestar propio y del otro sin llegar al agotamiento por la exposición de las demandas y tareas que requiere la labor.
Todos somos cuidadores y nos corresponden hacer la diferencia en qué se vuelvan leyes que dignifiquen el disfrute de nuestra existencia.
Proyecto Envecrecer
Psicóloga Gabriela Pérez Ramiro
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