21/05/2026
“Si eres la primera persona en agarrar su celular y ella ya no esta…
por favor, recuerdenla con amor.
Dentro de este teléfono vas a encontrar pedazos enteros de su vida.
Fotos que guardo porque la hicieron feliz.
Conversaciones que leyó demasiadas veces.
Notas escritas en madrugadas donde intentaba entenderse.
Audios que nunca mando.
Personas que amo profundamente.
Y también heridas que hizo todo lo posible por sanar.
Tal vez encuentres contradicciones.
Momentos donde fue fuerte y otros donde se rompio por completo.
Porque así era ella: humana.
No la recuerden perfecta.
No reduzcan su historia a sus errores, a sus despedidas o a los momentos donde no supo qué hacer consigo misma.
Porque también fue la mujer que intentó sostener a otros aun cuando ella estaba cansada.
La que amó intensamente.
La que quiso comprender el dolor propio y ajeno.
La que muchas veces siguió adelante aun con miedo.
Y si alguna vez hablas de ella, o les cuentas a sus hijos quién era…
diles que los amo con todo lo que tenía.
Que muchas de las cosas que hizo fue intentando protegerlos, encontrandose y sanar.
No le lloren solo por cómo termino.
Abracen también todo lo que dejo en ustedes.
Porque al final, una persona no desaparece del todo cuando todavía vive en las palabras, en los recuerdos y en el amor que dejó sembrado en otros.”