20/08/2026
No repriman
Nos reímos para no llorar, pero la realidad es que esta frase esconde una verdad enorme sobre lo que significa vivir con ansiedad funcional o estar sanando respuestas de trauma.
A veces, las personas a nuestro alrededor nos felicitan por nuestra “madurez”, por “mantener la calma” o por “manejar súper bien” un conflicto. Lo que no ven, es el inmenso trabajo de regulación emocional que tuvimos que hacer en silencio para no desbordarnos.
Desde la psicología, a este ejercicio de los 5 sentidos lo conocemos como técnica de grounding (o enraizamiento), y si has tenido que usarla, quiero validar muchísimo tu esfuerzo de hoy:
Tu cerebro estaba en emergencia: Cuando sientes que vas a colapsar, tu amígdala cerebral (la alarma del miedo) se enciende. Nombrar cosas a tu alrededor obliga a tu corteza prefrontal (la parte lógica) a volver a encenderse, sacándote del modo supervivencia y trayéndote al presente.
El costo de “manejarlo bien”: Sostener la calma por fuera mientras tu sistema nervioso siente que está en peligro por dentro es sumamente agotador. Si después de un evento así sientes un cansancio físico brutal, es normal. Tu cuerpo acaba de correr un maratón emocional.
Tu resiliencia es invisible, pero real: Quizá los demás no notaron tu pánico, pero tú sabes perfectamente el esfuerzo que te costó no reaccionar desde la herida. Reconócete esa victoria, porque es gigante.
Respira profundo. Si últimamente has tenido que usar tus herramientas de emergencia para navegar los días difíciles, quiero decirte que estoy súper orgullosa de ti. Lo estás haciendo increíble con los recursos que tienes.