27/06/2026
En 2018 tomé esta fotografía cuando comenzaba a atender pacientes durante mis prácticas profesionales. Si alguien me hubiera preguntado en ese momento qué era la psicoterapia, probablemente habría respondido con algo muy estructurado: un espacio con objetivos claros, técnicas, pasos y un camino que debía seguirse de cierta manera.
Con los años descubrí que la clínica rara vez funciona así.
Hoy entiendo la psicoterapia como un proceso de trabajo compartido. Un espacio donde dos personas ocupan lugares distintos, con responsabilidades diferentes, pero en el que ambas necesitan involucrarse para que el proceso tenga sentido. No se trata de que yo tenga todas las respuestas, sino de construir, pensar, cuestionar, elaborar y dar lugar a aquello que muchas veces no había encontrado palabras.
También comprendí que cada persona llega con una historia distinta y que la forma de acompañarla no puede ser idéntica para todos.
Por eso trabajo con niñas y niños, adolescentes, personas adultas, parejas, así como con madres, padres y cuidadores cuando el proceso lo requiere. Y esa misma convicción fue la que me llevó a aprender Lengua de Señas Mexicana: porque la salud mental también debería ser accesible para las personas sordas. En muchos de esos procesos, además, el acompañamiento termina extendiéndose a la familia, construyendo puentes de comunicación que benefician a todas las personas involucradas.
Mi consultorio busca ser un espacio seguro para hablar, pensar y sentir. Un lugar donde puedas expresar incluso aquello que resulta difícil decir en otros contextos. Seguro no significa que siempre escucharás lo que quieres oír, ni que seremos amigos; significa que encontrarás una escucha profesional, respetuosa y comprometida con tu proceso.
Cuando veo esta foto siento mucho cariño por esa versión de mí. Tenía muchas ganas de ayudar y muchas preguntas. Hoy sigo teniendo preguntas, pero también tengo mucha más experiencia, formación y la certeza de que el aprendizaje nunca termina.
Y, honestamente, espero que dentro de algunos años vuelva a mirar una fotografía de hoy y piense exactamente lo mismo: que seguí creciendo para acompañar mejor a quienes depositan su confianza en mí.
Si estás buscando iniciar un proceso psicoterapéutico, recibir psicoeducación, o llevar un taller o conferencia sobre salud mental y/o Lengua de Señas Mexicana, puedes escribirme con confianza. Será un gusto orientarte y encontrar la mejor forma de trabajar en equipo.