18/05/2026
Como psicólogas, hay algo que tenemos profundamente integrado en nuestro cerebro y en nuestro corazón: la observación. 👀 Y muchas veces, ese “chip” ya estaba en nosotras incluso antes de convertirnos en lo que hoy somos✨ Para muchas personas, observar puede parecer algo simple, pero dentro de terapia la observación lo es todo. Es lo que nos permite entender más allá de las palabras, identificar necesidades, reconocer avances y crear estrategias realmente funcionales para cada pacientito en terapia de lenguaje, las sesiones suelen trabajarse de manera individual. 🙌🏼 Sin embargo, llega un punto en el proceso en el que, gracias a la observación clínica, se puede identificar que un pacientito se beneficiaría muchísimo de compartir espacio terapéutico con otro niño. Pero no se trata de unirlos “porque sí”.
Detrás de una terapia en duplas existe un análisis muy cuidadoso: observar diagnósticos, habilidades sociales, nivel de lenguaje, conducta, personalidad, formas de comunicación y necesidades similares para poder crear un espacio donde ambos se potencien entre sí 🤞🏽
Y es ahí donde ocurre algo muy bonito: ese “yin y yang” terapéutico. ✨
Porque aunque la sesión sea compartida, las observaciones siguen siendo individuales. Cada interacción, cada juego, cada respuesta y cada emoción nos brinda información valiosa que después nos ayuda muchísimo en sus futuras sesiones individuales✨💖
A veces, de un espacio compartido nacen avances enormes. Y todo comienza con algo que para nosotras nunca pasa desapercibido: observar. 🤍