04/08/2026
𝗘𝗹 𝗰𝗶́𝗿𝗰𝘂𝗹𝗼 𝘃𝗶𝗰𝗶𝗼𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝘀𝘁𝗲𝗿𝗴𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻: ¿𝗖𝗼́𝗺𝗼 𝘀𝗲 𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗰𝗿𝗮𝘀𝘁𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻? 🔄⏳
Ayer lunes explicábamos que procrastinar es una estrategia de afrontamiento para protegernos de la ansiedad que nos genera una tarea.
Sin embargo, nuestro cerebro es sumamente ingenioso y casi nunca nos dice directamente "voy a huir de esto". En su lugar, utiliza conductas de escape para calmar la mente de forma momentánea.
¿Te identificas con alguna de estas situaciones cuando tienes algo importante que hacer?
• Comer por ansiedad (Alimentación emocional): No tienes hambre física, pero tu cerebro busca la recompensa rápida del azúcar o los carbohidratos para liberar dopamina y tapar el estrés del pendiente. El viaje al refrigerador se convierte en el distractor perfecto.
• Procrastinación "Productiva": Consiste en hacer tareas que sí son útiles, pero que no son la prioridad. Por ejemplo, ponerte a limpiar profundamente tu habitación, ordenar el clóset o contestar correos antiguos, solo para no sentir la culpa de estar "sin hacer nada".
• El "Scroll" infinito: Abrir redes sociales y quedarte viendo videos cortos durante horas como un anestésico para no pensar en lo que debes entregar.
• Parálisis por análisis: Pasar horas planeando cómo vas a hacer el proyecto, buscando la agenda perfecta o haciendo listas infinitas, en lugar de dar el primer paso.
¿Cómo funciona este ciclo? Al realizar estas conductas, tu nivel de estrés baja de inmediato. Tu cerebro registra el escape como una victoria.
El problema es que el alivio dura muy poco; el tiempo pasa, la fecha límite se acerca y luego la culpa y la presión regresan al doble.
Romper este ciclo no requiere "más fuerza de voluntad", sino identificar cuál es tu conducta de escape favorita para poder frenarla a tiempo.
Identificar y entender qué te abruma para construir hábitos más saludables, y buscar la ayuda especializada, es el primer paso para lograrlo.
Psic. Gabriela Sarabia.
Terapia Infantil y Familiar.
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