30/09/2015
En todo el tiempo en el que he tenido el privilegio de trabajar con personas, he tenido la enorme fortuna de ser testigo de cosas increíbles, relatos fenomenales, divertidas anécdotas, tragedias terribles, alegrías inmensas, y todas y cada una de las emociones que nunca haya podido imaginar, es impresionante lo que una persona puede lograr cuando LOGRA DARSE CUENTA DE QUE PUEDE HACERLO, haciendo una reflexión y revisando un poco la historia, se dice que los pacientes diagnosticados con adicción, ya sea a las dr**as, comida, juego, relaciones, s**o o de cualquier tipo, son pacientes de pronóstico reservado, es decir, no se les da un buen augurio ya que la adicción catalogada como enfermedad o condición médica tiene altas probabilidades de reincidencia, y los primeros que buscan “curas” o “remedios mágicos, inmediatos e irreversibles” son los familiares, quienes son los que normalmente solicitan la ayuda en una primera instancia, es de entenderse, la familia es el primer núcleo que se ve afectada cuando la adicción está presente en casa.
Dejar de consumir sustancias o dejar de practicar esa conducta destructiva que nos lleva a vivir en una eterna disfunción, no es tan simple como decir: LO VOY A DEJAR DE HACER YO SOLO, si bien es cierto que hay muchas personas que consiguen la abstinencia por sus propios medios, también es una realidad que en esos casos, normalmente lo que se detiene no es la causa del problema, sino solamente un síntoma, el consumo.
A pesar del océano de información que existe al alcance de las manos de todos, aún prevalece una terrible desinformación sobre este tema, y por lo tanto, las medidas que se toman para solucionar las crisis se siguen quedando cortas.
El hecho es que cada vez llegan a tratamiento personas más jóvenes, con prácticas adictivas más intensas y con consecuencias más fuertes, y esto solo nos puede obligar a quienes nos dedicamos al área de salud a implementar nuevas estrategias, mejores abordajes, más accesibles y más específicos, tomando siempre en consideración que el problema de aquella persona que vive una adicción no es la adicción misma el origen del problema, eso solo es una forma disfuncional que la persona ha llegado a desarrollar para poder manejar alguna situación o condición interna, vaya pues, la música la trae por dentro……..
Puedo aventurarme a confirmar, por lo menos desde mi experiencia, que los pacientes adictos que realmente siguen con apego su proceso de rehabilitación, son las personas en las que he presenciado los cambios más grandes y sorprendentes, son por quienes puedo comprobar que los milagros existen, puesto que alguien que se vive en una soledad tan abrumadora como estos pacientes, y que consigan nuevamente enamorarse de la vida y luchar por ella……….para mí eso es un milagro……………….y los milagros si existen, sobre todo cuando no se espera que el milagro te suceda, sino que tú te conviertes en ese milagro que esperas ver.