10/09/2026
Creo que todos tenemos conciencia de la importancia de ser selectivos con aquello que permitimos entrar en nuestra mente (pensamientos) a través de nuestros sentidos: lo que vemos, lo que escuchamos, lo que leemos, las personas con las que convivimos…
Sabemos que todo eso influye en nuestro estado emocional.
Pero, aun sabiéndolo, a veces seguimos ocupando nuestro tiempo en imágenes que nos alteran, conversaciones que nos desgastan, personas que nos drenan, contenidos que alimentan nuestros miedos, nuestra comparación o nuestra insatisfacción; información que, lejos de nutrirnos, terminan robándonos paz.
Por eso, con la conciencia no basta. Saber qué nos hace bien y qué nos hace daño es apenas el primer paso. Después viene algo más importante: la decisión.
Decidir qué voy a ver.
Qué voy a escuchar.
A qué personas voy a dar acceso a mi vida.
Qué pensamientos voy a alimentar.
Y, sobretodo: de qué voy a alejarme.
No todo lo que está disponible merece nuestra atención.
Propongo hacernos la siguiente pregunta: ¿Lo que estoy permitiendo entrar en mi mente y en mi corazón está contribuyendo a la persona que quiero ser?