08/08/2026
1️⃣ No esperaría a que le doliera hacer popó.
Muchas veces todo empieza con una sola evacuación dura y dolorosa. Si noto que la popó está dura, hace mucho esfuerzo o llora al evacuar, prefiero actuar desde ese momento para evitar que empiece a asociar hacer popó con dolor… y después quiera aguantarse.
2️⃣ No me quedaría con “lo de siempre” al iniciar la alimentación complementaria.
Desde el principio ofrecería una alimentación variada, incluyendo frutas, verduras, cereales, leguminosas y otros alimentos adecuados para su edad. No existe un alimento mágico para prevenir el estreñimiento, pero una alimentación variada favorece un intestino más saludable y ayuda a formar hábitos que se mantienen con el tiempo.
3️⃣ No asumiría que “ya se le va a pasar”.
Es normal que la popó cambie cuando un bebé empieza a comer. Pero si las evacuaciones siguen siendo duras, hay dolor o cada vez le cuesta más trabajo hacer popó, vale la pena revisarlo pronto. Entre más temprano actuemos, más fácil suele ser evitar que el problema se vuelva repetitivo.
4️⃣ No normalizaría el dolor (ni le diría que se aguante cuando ya controla esfínteres).
Hacer popó no debería doler. Y cuando un niño ya controla esfínteres, animarlo a ir al baño cuando tiene ganas —sin presión y sin regaños— ayuda a evitar que empiece a retener.
5️⃣ No esperaría meses para pedir ayuda si veo señales de retención.
Si se esconde, cruza las piernas, aprieta los glúteos o evita hacer popó, muchas veces no es “mala conducta”: está tratando de evitar el dolor. Romper ese círculo suele ser mucho más fácil al principio que después de meses de retención.
💜 Prevenir no significa que tu bebé nunca vaya a estreñirse. Significa reconocer las señales a tiempo y actuar antes de que el problema se vuelva crónico.
Y si tú has vivido con estreñimiento, tienes una ventaja enorme: sabes lo difícil que puede llegar a ser y puedes reconocer las señales mucho antes que otras familias.