02/06/2026
Buenos días, tardes o noches amigas y amigos de Soy Conducta!
¿Es indispensable que toda herramienta o procedimiento tenga respaldo científico para ser válido? La respuesta nos lleva a un terreno intermedio donde la eficacia práctica y el rigor teórico a veces coexisten y otras operan de manera independiente.
Por un lado, el respaldo científico transforma un éxito aislado en una herramienta sistemática, predecible y replicable. Al basarse en leyes demostradas, ganamos un mapa funcional que explica el porqué de los resultados. Esto facilita la resolución de problemas: si la técnica falla, la teoría nos da las pistas necesarias para ajustar variables y corregir el rumbo, permitiéndonos escalar soluciones con seguridad.
Por otro lado, la eficacia no siempre espera a la teoría. Existen técnicas empíricas e intuitivas que logran resultados extraordinarios sin un marco formal que las avale. Esto ocurre porque las leyes de la naturaleza y del comportamiento operan constantemente, las hayamos nombrado o no. El entorno, mediante el ensayo y error, se encarga de seleccionar de forma natural las acciones que funcionan.
El verdadero riesgo de prescindir de la ciencia no es que la técnica deje de funcionar, sino que nos vuelve rígidos e incapaces de adaptarnos cuando las condiciones cambian. Por ello, el escenario ideal es usar la ciencia como una linterna para iluminar esas prácticas empíricas exitosas, descubrir sus secretos funcionales y transformarlas en una tecnología accesible para todos.
González, V.H., González, J.O., & Abundis, A. (2021). Comportamiento y salud. Investigación traslacional y aplicada. Qartuppi. http://doi.org/10.29410/QTP.21.17