01/06/2026
¿Hace cuánto no sabes con claridad en qué día estás?
Hay momentos en los que el tiempo deja de organizarse como experiencia y comienza a percibirse como una sucesión borrosa de horas, pantallas, tareas y respuestas inmediatas.
Desde una lectura psicológica, esta desorientación temporal no siempre habla de olvido.
Cuando la rutina se automatiza, cuando las interacciones se reducen a estímulos breves y cuando gran parte del vínculo con el mundo ocurre a través de interfaces, algo de nuestra experiencia subjetiva puede comenzar a diluirse.
El tiempo deja de sentirse habitado y cuando el tiempo pierde espesor, también puede hacerlo el encuentro humano.
Desde una mirada psicoanalítica, el sujeto se constituye en el encuentro con un otro real: un otro que no responde de forma inmediata, que introduce espera, diferencia, incertidumbre y presencia.
La experiencia humana no se estructura únicamente a partir de respuestas.
Se construye en la pausa, en la falta, en la espera y en aquello que ninguna interfaz puede sustituir por completo...Quizá la sensación de no saber en qué día estamos no sea solo cansancio, tal vez sea una señal silenciosa de que necesitamos volver a habitar el tiempo.
¿Tu que escogerías esforzarte en conectar o seguir la corriente de la tecnología?