12/02/2026
Sabemos que lo que viviste fue duro. Pero seguir apuntando al pasado sin hacerte responsable del presente solo prolonga el daño.
Los estudios en trauma intergeneracional (como los de Gabor Maté y Nadine Burke Harris) demuestran que el dolor no resuelto se hereda: se filtra en tu tono, en tus límites, en tus omisiones.
Mientras sigas diciendo “es que así crecí”, tu infancia sigue educando a tus hijos.
Esto no es sobre culpa. Es sobre responder de forma adulta al daño que recibiste. Tu historia no es tu sentencia. Pero sí es tu advertencia.