Psic. Omar Haddad Segura Landin

Psic. Omar Haddad Segura Landin «No hay cambio sin palabra». Nombrar lo que duele—cuerpo, historia, deseo. Psicoterapia psicoanalítica. Psic. Omar Haddad Segura Landin Ced. Prof: 11048391 Lic.

Psicología. (CiES) Psicoterapeuta en formación psicoanalítica. (CiES) Acompañamiento terapéutico para personas que estén en un proceso de cambio de hábitos alimenticios.

29/05/2026

El cuerpo no nace como cuerpo: se vuelve historia.

29/05/2026

El cuerpo no nace como cuerpo: se vuelve historia.

Me interesa pensar el cuerpo no solo como algo biológico, sino como una historia que aprendimos a habitar. Antes de poder decir “este es mi cuerpo”, alguien tuvo que mirarlo, cuidarlo, nombrarlo e interpretarlo.

Tal vez por eso muchas heridas psíquicas también se sienten en el cuerpo: porque antes de tener palabras, el cuerpo ya estaba recibiendo algo del mundo.

27/05/2026

Vivimos en una época donde cualquiera puede hablar con absoluta seguridad sobre salud emocional, alimentación o relaciones de pareja, incluso sin formación profesional. Y aunque muchas veces se escudan diciendo “no soy psicólogo” o “no soy médico”, eso no elimina el impacto que pueden tener sobre personas angustiadas o vulnerables. Hay una diferencia importante entre compartir una experiencia personal y ocupar un lugar de saber frente al sufrimiento de otros.

25/05/2026

La fuerza creadora que nace en la adolescencia. PARTE 2

25/05/2026

La fuerza creadora que nace en la adolescencia.

La adolescencia no solo es conflicto, rebeldía o desorden. También puede ser una de las etapas más fértiles de la vida: un momento donde empieza a nacer una voz propia, una forma distinta de pensar, de sentir y de mirar el mundo.

A veces, detrás de la intensidad adolescente, hay una fuerza creadora intentando aparecer. No todo impulso viene a destruir; a veces también viene a construir algo nuevo.

La adolescencia de un hijo no solo moviliza al adolescente; también confronta profundamente a los padres. El hijo que an...
23/05/2026

La adolescencia de un hijo no solo moviliza al adolescente; también confronta profundamente a los padres. El hijo que antes dependía comienza a separarse, cuestionar, guardar silencios y construir una identidad propia fuera de la mirada familiar. Y esa transformación suele despertar angustia, nostalgia, sensación de pérdida e incluso heridas no elaboradas de la propia historia de los padres.

Muchas veces, detrás del exceso de control, de la irritación constante o de la dificultad para poner límites, también aparece el impacto emocional que implica dejar de ocupar el mismo lugar en la vida del hijo. Crecer no solo exige que el adolescente renuncie a la infancia; también obliga a los padres a hacer el duelo de ese niño que poco a poco deja de existir.

¿Cómo les va con su adolescente? Los leo por aquí?

Con frecuencia se intenta comparar al psicoanálisis con otras formas de psicoterapia como si todas trabajaran exactament...
22/05/2026

Con frecuencia se intenta comparar al psicoanálisis con otras formas de psicoterapia como si todas trabajaran exactamente sobre el mismo objeto y únicamente cambiaran las herramientas. Pero quizá la diferencia más profunda no está solo en la técnica, sino en la manera misma de concebir al sujeto, el sufrimiento y aquello que se entiende por “cura”. Por eso afirmar que una corriente “sirve más” que otra suele simplificar demasiado una discusión que en realidad es mucho más compleja.

Hay al menos tres conceptos que marcan una diferencia importante en la manera en que el psicoanálisis piensa la experiencia clínica: el inconsciente, la transferencia y las resistencias. El primero introduce una idea radical: el sujeto no es completamente transparente para sí mismo. Hay deseos, conflictos, identificaciones y formas de goce que operan más allá de la conciencia y que muchas veces se expresan en síntomas, actos fallidos, repeticiones o modos particulares de relacionarse con los otros. Desde esta perspectiva, el malestar no se reduce únicamente a pensamientos disfuncionales o conductas desadaptativas, sino que remite también a una verdad singular que el sujeto desconoce de sí mismo.

La transferencia transforma además el lugar del terapeuta y el sentido mismo del tratamiento. El vínculo clínico no aparece solamente como un espacio de apoyo o acompañamiento, sino como un escenario donde algo de la historia inconsciente del sujeto vuelve a ponerse en juego. Lo que ocurre entre paciente y analista no es un accidente externo al tratamiento: es parte fundamental de aquello que debe ser escuchado e interpretado. El síntoma no se trabaja únicamente desde lo que el paciente dice sobre su vida, sino también desde cómo se posiciona frente al otro dentro del propio espacio analítico.

Y finalmente están las resistencias, quizá uno de los puntos más decisivos. Porque desde el psicoanálisis el síntoma no se piensa simplemente como algo que el sujeto quiere abandonar pero no puede, sino también como una solución psíquica que cumple determinadas funciones. A veces aquello que aparentemente obstaculiza el tratamiento no es un simple “boicot” al cambio, sino la manifestación de conflictos más profundos que sostienen cierto equilibrio subjetivo. El síntoma puede generar sufrimiento, sí, pero también proteger al sujeto de angustias aún mayores.

Por eso comparar el psicoanálisis con otras psicoterapias como si todas buscaran exactamente lo mismo termina siendo problemático. No porque unas sean superiores y otras inferiores, sino porque muchas veces parten de presupuestos epistemológicos distintos. Cambia el objeto de estudio, cambia la manera de entender el síntoma, cambia la concepción del sujeto y cambia también la idea de qué significa transformar algo en un tratamiento. Algunas corrientes ponen el acento en la modificación de conductas, otras en el procesamiento emocional, otras en los patrones cognitivos. El psicoanálisis, en cambio, dirige su escucha hacia aquello que insiste más allá de la voluntad consciente y que se juega en la palabra, en la repetición y en el deseo.

Quizá por eso el debate no tendría que centrarse en cuál terapia “es mejor”, sino en comprender qué aborda cada una, desde dónde lo hace y qué tipo de experiencia clínica propone.

Hoy en psicología social continuamos el segundo bloque sobre feminismo desde el pensamiento de bell hooks y Angela Davis...
21/05/2026

Hoy en psicología social continuamos el segundo bloque sobre feminismo desde el pensamiento de bell hooks y Angela Davis. La exposición estuvo a cargo de Roberto, quien logró convertir la clase en un espacio de reflexión mucho más allá de lo académico, permitiéndonos cuestionar cómo operan las estructuras de dominación en nuestra vida cotidiana: el patriarcado, la raza, la clase y la sexualidad, entendiendo que ninguna de estas dimensiones actúa de manera aislada.

Una de las discusiones más importantes giró alrededor de la interseccionalidad y de cómo no todas las mujeres viven las mismas violencias ni ocupan el mismo lugar frente al poder. Eso nos llevó también a preguntarnos desde qué ideologías han sido construidos muchos de los saberes que aprendemos y cuáles de nuestras teorías realmente cuestionan las estructuras de dominación y cuáles terminan reproduciéndolas.

Hubo una frase de bell hooks que atravesó especialmente la conversación:

“Cuando las mujeres y los hombres entendamos que la lucha para erradicar la dominación patriarcal hunde sus raíces en el anhelo de construir un mundo en el que todos podamos vivir con plenitud y libertad, sabremos que nuestro esfuerzo es un gesto de amor.”

Al final, más que respuestas, la clase nos dejó preguntas. Y quizá ahí está una de las funciones más importantes de la universidad: incomodar certezas y enseñarnos a pensar críticamente el mundo y a nosotros mismos dentro de él.

Y aprovechando todo lo que dejó la discusión de hoy, feliz día del Psicólog@. Que nunca dejemos de preguntarnos por la subjetividad, por el contexto que nos atraviesa y por las formas en que habitamos el mundo. Felicidades a tod@s.

19/05/2026

Parte 2

Un adolescente puede rechazar con mucha fuerza a sus padres y, al mismo tiempo, necesitarlos profundamente. Detrás de la rebeldía, del portazo o de una frase hiriente, no siempre hay falta de amor: muchas veces hay una lucha interna entre el deseo de separarse y la necesidad de seguir encontrando sostén.

La adolescencia también implica aprender a existir un poco más lejos de quienes cuidaron, guiaron y protegieron. Por eso la pregunta no es solo por qué se aleja, sino qué está intentando construir mientras busca una voz propia.

19/05/2026

¿Por qué el adolescente ama y rechaza a sus padres al mismo tiempo?

Un adolescente puede rechazar con mucha fuerza a sus padres y, al mismo tiempo, necesitarlos profundamente. Detrás de la rebeldía, del portazo o de una frase hiriente, no siempre hay falta de amor: muchas veces hay una lucha interna entre el deseo de separarse y la necesidad de seguir encontrando sostén.

La adolescencia también implica aprender a existir un poco más lejos de quienes cuidaron, guiaron y protegieron. Por eso la pregunta no es solo por qué se aleja, sino qué está intentando construir mientras busca una voz propia.

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