04/03/2022
Es posible que ninguna época de la historia haya apreciado tanto la paz y aborrecido tanto la guerra como la nuestra.
Para la extensión de esta actitud, han contribuido diferentes factores; pero, en mayor medida, la nueva dimensión de destrucción que la guerra ha alcanzado en nuestros días. En consecuencia, el temor a esa violencia sin límite el horror de la guerra, puede estar siendo el motivo fundamental de nuestro amor a la paz.
Ni para la paz ni para la guerra cabe distinguir entre concepto y justificación, pues todo concepto acabado incluye el fin de lo que se define, y el fin es la fuente de justificación. La guerra no puede ser pura violencia si queremos que la paz no sea la mera negación de ella.
Actualmente
La política de bloques ha remedado en parte la relación entre orbes antagónicos de épocas pasadas . La paz queda de nuevo espacializada: es la paz del propio bloque, sin que la paz del otro sea el mismo e idéntico valor.
La paz adquirirá un sentido positivo a partir de una antropología que reconozca al hombre como un ser esencialmente coexistencial.
Para que este proceso cobre vigor en la conciencia de los hombres, se precisa una inversión en el orden de los conceptos : que lo común sea concebido como lo previo y fundante de lo particular, y como su destinatario último.
"El mundo es uno sólo y el mismo para todos, que el mundo de cada uno es todo el mundo y el de todos."
Para un concepto de "guerra" de una filosofía de la "paz" .
Actualidad del pensamiento de Vitoria. Cruz Prados. Filosofía del derecho VIII. 1991.
Obra: Banksy.