30/03/2026
Me hicieron un comentario sobre que tengo solo mujeres entre mis contactos y yo reafirmé tal comentario. Me preguntaron por qué y mi respuesta fue muy sencilla: me es grato rendir tributo a lo más bello que Dios creó en este mundo, y no solo por el hecho de que la belleza física de una mujer nos fascina a los hombres. Hay algo más detrás de toda esa admiración que siento por una mujer, y sobre todo por las que son mis contactos, porque de algunas de ellas he conocido esa parte que las hace verdaderamente admirables. Mujeres que se han levantado como el ave fénix de entre las cenizas y han logrado sus objetivos. La vida siempre la tenemos que tomar como una enseñanza, y de las mujeres todos los días de cada una de ellas aprendo una lección de vida. Algunas de ellas me motivan con su disciplina, con esa entrega que tienen en su vida cotidiana. Les pongo un ejemplo muy claro: siento una admiración muy profunda por esa mujer que todos los días se levanta y se va al gimnasio con una disciplina férrea, educada y totalmente entregada. Mi respeto. Y les voy a dar otro ejemplo: tengo otra amiga que dedica en cuerpo y alma a atender a sus hijos todos los días, sus horarios de trabajo, sí, de trabajo, porque atender a los hijos, la casa, la comida, lo hace con amor, con arte, y eso también es digno de admirarse. Tengo otra amiga que hace poco tuvo que enfrentarse completamente sola a esta compleja vida. No puedo revelar, por cuestiones personales, cuál es la situación, pero lo que sí me quedó muy claro es que hasta el día de hoy no la he visto darse por vencida. Podría seguir con los ejemplos, pero necesitaría como un mes para contarlos. Así es que sí, todos mis contactos son mujeres, pero mujeres que admiro, que respeto, y que por supuesto me enseñan con sus experiencias que la vida no hay que tenerle miedo. Gracias por ser mis contactos. Gracias porque, aunque no lo crean, recibir sus saludos, sus risas, y quizá en algunas de esas maneras que tenemos de platicar de manera privada, es de verdad muy gratificante para mí, porque es tan, pero tan honroso, poder escucharlas y darles quizá un aliento, una palmadita para no hacerlas sentir solas. Es lo que llena mis días, mis mañanas, y esa taza de café que nunca puede faltar. Sigan siendo lo más bello de este mundo para que este mundo siga siendo bello.
De mi autoría. MDM @®©™