01/09/2026
Hoy siento tranquilidad. Puedo estar con mis hijos y con mi esposa de manera serena, convivir sin seguirlos afectando. Siento mucha paz. Además, en el trabajo puedo relacionarme con las personas sin sentir ese coraje que antes me dominaba. He aprendido a escuchar y a no creer que siempre tengo la razón. Disfruto de momentos y lugares que antes nunca había podido disfrutar. Ya no vivo con ese malestar crónico que me hacía ser infeliz y frustrado, desquitando mi coraje con los demás.