21/08/2026
¿Por qué rogamos por amor?
A veces rogamos por amor porque aprendimos desde muy temprano que el afecto había que ganárselo. Cuando el amor fue condicionado o intermitente, podemos crecer creyendo que tenemos que esforzarnos para que alguien nos elija, nos quiera o no nos abandone.
Por eso, cuando alguien se aleja, no siempre estamos rogando únicamente por esa persona; también puede activarse una herida más antigua: el miedo a no ser suficientes o a ser abandonados.
El amor saludable puede requerir diálogo y esfuerzo, pero no debería requerir súplicas. Tal vez la pregunta no sea “¿qué hago para que me quiera?”, sino “¿por qué necesito convencer a alguien de que me dé el amor que necesito?”
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