01/06/2026
LES COMPARTO CON ORGULLO Y ADMIRACIÓN EL LOGRO DEL SEÑOR MARCO JÁUREGUI, COMO MÉDICO ME LLENA DE JÚBILO VER EL ESFUERZO, RESILIENCIA Y TRIUNFO DE MIS PACIENTES 🫶💪🏽👌🫶
POR SI ALGUIEN TIENE OPORTUNIDAD DE PASAR UN LINDO DÍA EN COLIMA Y SALUDARLO
Marco Jáuregui
En nuestro país, y en buena parte del mundo, junio y julio serán meses de futbol. Nos guste o no, durante este periodo veremos balones en la sopa, en las pizzas, en camisetas, desodorantes, papel higiénico… Y no es que esto sea malo; el futbol como deporte y como espectáculo, tiene su atractivo. Lo que cansa es la saturación.
Afortunadamente, también durante las próximas semanas, en Colima tendremos la oportunidad de mediar el futbol con una amplia gama de actividades artísticas y culturales. Habrá foros, presentaciones de libros, homenajes, conciertos, festivales y cierres de convocatorias de concursos literarios, en cuya organización participan no solo dependencias gubernamentales, sino también instancias y agrupaciones independientes.
En el marco de esa diversificación de la cultura en nuestro estado, tengo el gusto de invitarles a la presentación del libro de mi autoría Apenas nada.
Se trata de un volumen de minificciones editado por el Gobierno del Estado de Jalisco, en atención a haber sido una de las ocho obras ganadoras del certamen “La maleta de Hemingway”, en su edición 2025.
El evento es auspiciado por la Subsecretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Colima, la Fundación Puertabierta y la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco; y participarán Ada Aurora Sánchez, Salvador Silva Padilla, Luis Alberto Navarro y David Izazaga.
La presentación se llevará a cabo este viernes 5 de junio, a las siete de la tarde, en el Foro al aire libre del Museo Palacio de Colima.
Dicho espacio se ubica en un patio interior del antiguo edificio del Palacio de Gobierno de Colima, y el acceso es por el jardín Torres Quintero, de la ciudad capital.
Será un honor contar con su compañía en la presentación de este libro, del cual, a propósito de futbol, comparto el siguiente texto:
Cien bolsas de “La Soledad”
El día que Aureliano Buendía conoció el hielo, sus nietos se burlaron de él. Le dijeron que cómo podía decir que no conocía el hielo, si diario sacaban cubitos del refrigerador para ponerle a los refrescos. Y cuando les dijo que tampoco conocía los refrescos, no solo se burlaron, sino que se carcajearon de él. Entonces, en represalia, para que les doliera su ausencia, Aureliano decidió morirse.
La idea era morirse ese mismo día, pero las mariposas amarillas que quería para su funeral las tenía ocupadas Mauricio Babilonia, y la sala donde quería que lo velaran permanecía clausurada, pues la fumigaron cuando descubrieron que estaba infestada de hormigas que, para mayores señas, habían transportado hasta ahí una cola de iguana que sacaron quién sabe Dios de dónde.
Así que no hubo otro remedio que morirse hasta el día siguiente. De inmediato, su espíritu fue y se sentó en una silla que estaba al pie de un naranjo agrio en medio del patio. No quería perderse el espectáculo de ver a su extensa descendencia llorar por su partida.
Y sí, se reunió mucha gente en el funeral, pero no pudo escuchar qué decían de él porque ese día se jugaba un partido de futbol entre México y Colombia para definir quién avanzaba a la siguiente ronda en el Mundial, y para que nadie se perdiera detalle del juego, la familia no encontró un mejor lugar para instalar una televisión de pantalla gigante que encima del ataúd.
Fue uno de los mejores funerales que se recuerdan en el pueblo. Las conversaciones estuvieron muy animadas; los caballeros pudieron deleitarse con la figura de Amaranta cada vez que iba y venía mostrando sus atributos cubiertos apenas por un minivestido negro; el partido de futbol terminó empatado; hubo mucho café de una marca desconocida llamada Macondo y mucho refresco de cola con hielo; el hielo de la fábrica local “La Soledad” cuyos dueños, en honor a la labor inconmensurable que había hecho por la comunidad, pensaban producir una edición especial de cien bolsas de cinco kilos de hielo con el nombre del coronel Aureliano Buendía. Se lo merecía, qué duda cabe.