22/05/2026
"La gente es el problema" "la gente no cambia" "Si la gente pensara diferente otra cosa sería" "la gente no me deja, no me deja ser, no me deja vivir, no sé que quieren de mí!!!"
La tarea imposible del neurótico; vivir en la ilusión de que los demás tienen que cambiar para que su vida mejore. Al principio puede intentarlo, se adapta a las demandas de los demás, es complaciente, se cree la moralidad ajena, dice que sí a todo, busca los mejores modelos de conducta, no porque tenga un amplio criterio sobre ciencias sociales, sino para refugiarse en la identificación con la mayoría y de paso alimentar su insaciable inconformidad por los demás. En ese sentido, la responsabilidad de sus fracasos e indecisiones está en los demás.
El neurótico no quiere reconocer que sus fantasías son suyas porque eso sería hacerse cargo de ellas, desenredarlas y darse cuenta que en su deseo solo el tiene el poder de darle movimiento. Y eso es lo que le aterra, porque ahí no hay certezas de lograr nada, le aterra enfrentar la incertidumbre de la vida, sus acciones serían una apuesta. Por eso la fantasía es el refugio, ahí se es perfecto, ahí el neurótico está bien, los de afuera con su diferencia son la amenaza inventada. En la fantasía no hay más responsabilidad que hacer el Yo más perfecto y pulcro.
Encarar el deseo es encarar la falta, mi propia falta, lo que me hace imperfecto, es romper con la imagen propia ante los demás, es apostar por la vida misma, es arriesgar a hacer el ridículo, a caer en el error una y otra vez. Es apropiarse de la propia tierra y trabajarla.
¡Qué digan, qué hablen, qué piensen! Esa será su boca, sus pensamientos, sus palabras, su voz, sus quejas. Cada quien sabe lo que siembra con ello. Pero dónde termina su vida y comienza la mía, ahí, a partir de ahí, solo me pertenece a mí y a mi quehacer. Les deseo un nuevo día 🍃