22/06/2026
Hace algunos años llegó Yin Yoga a mi vida en un momento en el que necesitaba aprender a escucharme.
En un mundo que constantemente nos invita a hacer más, correr más y exigirnos más, esta práctica me enseñó algo diferente: la importancia de detenerme.
Detenerme para respirar.
Detenerme para sentir.
Detenerme para escuchar mi cuerpo, mi mente y mi corazón.
Con el tiempo comprendí que Yin Yoga no es solamente una práctica física.
Es un espacio de presencia.
De autoconocimiento.
De encuentro con uno mismo.
Una invitación a habitar el cuerpo con amabilidad, a observar lo que surge en la quietud y a recordar que no siempre tenemos que sostenerlo todo.
A veces también podemos dejarnos sostener.
Este año, Yin Yoga llegó nuevamente a mi vida en un momento de profundos cambios y me recordó la importancia de sostenerme, nutrirme y permitirme recibir. Por ello, hoy siento una profunda gratitud de poder compartir esta práctica con otras personas.
Hoy quiero compartir un poco de esta práctica que ha sido profundamente significativa en mi camino y que me ha acompañado en procesos de transformación, aprendizaje y reconexión conmigo misma. 💜
¿Conocías Yin Yoga? Me encantará leerte en los comentarios. 🌿🧘♀️
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