13/01/2017
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL ORIGEN DE LA HOMOSEXUALIDAD.
13 DE ENERO DEL 2017. Dr. Esteban Castro ardon ( primera parte)
Derivado de lo delicado del tema me he visto en la necesidad de copiar algunas partes de textos de diferentes autores sin hacerles cambios substanciales, por lo tanto se encontraran aquí algunos enunciados redactados al pie de la letra, con su debida referencia.
(Freud)
El reconocimiento del factor orgánico de la homosexualidad no nos evita la obligación de estudiar los procesos psíquicos de su génesis. (En este solo párrafo Freud ya está reconociendo que hay factores orgánicos y factores psíquicos para estudiar el origen de la homosexualidad, lo cual nos permite el análisis desde dos puntos de vista muy diferentes e interesantes que veremos en este trabajo)
El proceso típico, comprobado ya en un gran número de casos, consiste en que algunos años, después de la pubertad, el adolescente, fijado hasta entonces intensamente a su madre, se identifica con ella y busca objetos eróticos en los que le sea posible volver a encontrarse a sí mismo y a los cuales querrá entonces amar como la madre le ha amado a él. Es el caso en que la madre no pudo disolver la relación simbiótica entre ella y su hijo, no le permitió independizarse, lo sobreprotegió hasta el extremo, ligándose a él de manera patológica.
Hemos descubierto varios factores que contribuyen probablemente en distinta proporción a este resultado.
En primer lugar, la fijación a la madre, que dificulta la transición a otro objeto femenino. La identificación con la madre es un desenlace de esta adherencia al objeto y permite al mismo tiempo al sujeto mantenerse fiel, en cierto sentido, a este primer objeto.
Detrás de este factor se oculta otro de singular energía: la alta valoración concedida al órgano viril y la incapacidad de renunciar a su existencia en el objeto erótico. El desprecio a la mujer, se repulsa y hasta el horror a ella se derivan generalmente del descubrimiento, hecho en edad muy temprana, de que la mujer carece de pene. Más tarde se nos muestra también como un poderoso motivo de la elección de objeto homosexual, el respeto o miedo al padre, toda vez que la renuncia a la mujer significa que el objeto elude la competencia con el padre (o con todas las personas masculinas que lo representan).
Los dos últimos motivos, la conservación de la condición del pene y la renuncia a la competencia con el padre, pueden ser adscritos al complejo de la castración: Así, pues, los factores de la etiología psíquica de la homosexualidad descubiertos hasta ahora son la adherencia a la madre, el narcisismo y el temor a la castración. A ellos se agrega luego la influencia de la iniciación sexual, responsable de una prematura fijación de la libido, y la del factor orgánico, (que analizaremos más adelante), el cual favorece la adaptación del papel pasivo en la vida erótica.
Sin embargo no hemos creído nunca que ese análisis de la génesis de la homosexualidad fuera completo. (Con este párrafo Freud está reconociendo que hay más factores por descubrir) Así habremos hoy de señalar un nuevo mecanismo conducente a la elección homosexual de objeto, aunque no podamos todavía indicar en qué proporción contribuye a producir la homosexualidad extrema, manifiesta y exclusiva. El material de observación nos ha ofrecido varios casos en los que resulta posible comprobar la emergencia infantil de enérgicos impulsos celosos emanados del complejo materno y orientados contra un rival, casi siempre contra un hermano mayor del individuo. Estos celos condujeron a actitudes intensamente hostiles y agresivas contra dicho hermano, llevadas hasta desearle la muerte, pero que sucumbieron luego a la evolución bajo el influjo de la educación, y seguramente también a causa de la impotencia permanente de tales impulsos, quedaron éstos reprimidos y transformados en tal forma, que las personas antes consideradas como rivales se convirtieron en los primeros objetos eróticos homosexuales.
Este desenlace de la fijación de la madre muestra múltiples relaciones interesantes con otros procesos ya conocidos. Constituye, en primer lugar, una completa antítesis de la evolución de la paranoia persecutoria, en la cual las personas amadas se convierten en perseguidores odiados, mientras que en nuestro caso actual los rivales odiados se transforman en objetos amorosos.
Se nos muestra también como una exageración de aquel proceso que, según nuestra hipótesis, conduce a la génesis individual de los instintos sociales. En uno y otro lado existen al principio impulsos celosos y hostiles que no pueden alcanzar satisfacción, surgiendo entonces sentimientos amorosos y sociales de identificación como reacciones contra los impulsos agresivos reprimidos.
La historia de “algunos” homosexuales nos revela que su transformación se inició después de una ocasión en que la madre hubo de alabar a otro niño, presentándolo como modelo. Este hecho estimuló la tendencia a la elección narcisista de objeto, y después de una breve fase de intensos celos quedó elegido el rival como objeto erótico.
Es de capital importancia que Freud nos dice que fuera de esto, el nuevo mecanismo se diferencia en que la transformación tiene lugar en años mucho más tempranos y en que la identificación tiene lugar de la misma manera, así como en que la identificación con la madre retrocede a un último término. Este solo párrafo nos conduce a un sinnúmero de interpretaciones que veremos más adelante. (“Sobre algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad” Freud 1921).