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06/07/2026

Hay dolores que no dejan heridas visibles, pero cambian para siempre el ritmo del corazón…
Perder a alguien o perder algo que daba sentido a nuestra vida duele de una forma que pocas experiencias logran explicar. Es un dolor que no solo se siente en la mente; también se manifiesta en el cuerpo. El pecho se oprime, la respiración cambia y el corazón parece cargar un peso invisible.
La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, una de las mayores referentes en el estudio del duelo, enseñó que el dolor no es un enemigo al que debamos vencer, sino una expresión natural del amor que existió. En otras palabras, el tamaño de la ausencia suele ser proporcional al significado que esa persona o ese sueño tuvo en nuestra vida.
La ciencia también ha demostrado que el corazón y las emociones están profundamente conectados. El estrés emocional intenso puede provocar síntomas físicos reales, recordándonos que el ser humano no puede separar por completo lo que siente de lo que vive.
Sin embargo, el duelo no es un lugar donde estamos destinados a permanecer. Es un camino. Con el tiempo, el corazón aprende algo extraordinario: no deja de amar a quien perdió, pero sí encuentra una nueva manera de llevar ese amor. La ausencia deja de ser una herida abierta y se convierte en una cicatriz que, aunque permanece, también cuenta la historia de lo profundamente que fuimos capaces de amar.
Porque el corazón duele cuando pierde… pero también tiene la extraordinaria capacidad de sanar, recordar y volver a encontrar esperanza.
Pupe

02/07/2026

“No fui suficiente.”
Pocas frases pesan tanto como esa. A veces la pronunciamos en silencio después de una despedida, de un rechazo o de un amor que no permaneció. Sin darnos cuenta, convertimos el final de una historia en un juicio sobre nuestro propio valor.
Pero ¿y si esa frase no hablara de quién eres, sino de la interpretación que hiciste de una experiencia?
La psicóloga y profesora Brené Brown ha dedicado gran parte de su trabajo a explicar que la vergüenza nos hace creer que “no somos suficientes”, mientras que la verdadera fortaleza nace cuando comprendemos que nuestro valor no depende de cumplir las expectativas de alguien más. No somos dignos porque nos elijan; somos dignos simplemente por existir.
Quien se va no siempre lo hace porque faltó amor. A veces faltó el momento, la madurez, la reciprocidad o la capacidad de sostener un vínculo. Y ninguna de esas razones disminuye el valor de quien amó con autenticidad.
“No fui suficiente” es una herida que suele nacer de la comparación. En cambio, una mirada más compasiva podría decir: “Fui suficiente, simplemente no era la historia que podíamos escribir.”
El amor no se mide por cuánto logras retener a alguien, sino por la verdad con la que fuiste capaz de entregarte. Tu valor nunca estuvo en manos de otra persona.
Quizá la frase que merece acompañarte a partir de hoy no sea “no fui suficiente”, sino esta:
“No necesito demostrar mi valor para ser digno de amor. Mi esencia no disminuye porque alguien no haya sabido quedarse.”
Pupe

01/07/2026

Hoy que nos resuena mucho…

¿Y si sí?

Hay dos palabras que parecen pequeñas, pero tienen el poder de abrir puertas donde antes solo veíamos muros: ¿Y si sí?
Vivimos acostumbrados al “¿y si no?”, una pregunta que nuestro cerebro interpreta como una posible amenaza. Sin darnos cuenta, activa el miedo, la duda y la necesidad de protegernos. Pero cuando cambiamos la pregunta por un ”¿Y si sí?”, algo comienza a transformarse. No es magia; es la forma en que el lenguaje influye en nuestra manera de pensar.
El filósofo Ludwig Wittgenstein escribió una de las frases más profundas sobre el poder de las palabras: “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo.” Con ello nos recordaba que las palabras no solo describen la realidad; también determinan cómo la comprendemos y las posibilidades que somos capaces de imaginar.

Décadas después, el psicólogo Martin Seligman demostró que la manera en que interpretamos y formulamos nuestros pensamientos influye directamente en nuestra motivación, resiliencia y bienestar. Una pregunta puede convertirse en un obstáculo… o en el inicio de una oportunidad.

¿Y si sí puedo?
¿Y si sí encuentro una salida?
¿Y si sí llega lo que tanto espero?
¿Y si sí soy más fuerte de lo que creo?
¿Y si sí se enamora?
¿Y si sí se cura?

No se trata de negar la realidad ni de pensar de forma ingenua. Se trata de darle a nuestro cerebro la oportunidad de contemplar posibilidades, porque aquello en lo que enfocamos nuestra atención también orienta nuestras decisiones.
Quizá hoy no necesites tener todas las respuestas. Tal vez solo necesites cambiar la pregunta.

Porque, a veces, una vida entera comienza con dos palabras sencillas:

¿Y si sí?

Pupe

28/06/2026
28/06/2026

Si algo he aprendido en esta aventura llamada vida, es no juzgar. Debemos aprender a respetar, empatizar no criticar ni hablar de algo que no conocemos...Quizá por no hacerlo como a nosotros nos parece bien , no quiere decir que no lo este... Cada uno de nosotros somos distintos, pensamos y actuamos diferente, y no por no hacerlo igual que Tú estes mal...Cada uno de nosotros tenemos lentes diferentes , claros oscuros con o sin aumento... Con creencias diferentes, costumbres, aprendizaje, ideas, religión, sentir, pasión tabus etc. Tú color favorito es tuyo así de sencillo todo... Cada quien vive su propia historia día a día y si para Ti está mal qué pena por Ti porque quizá eso que ves mal para Mi es increíble... Respetar el sentir creo que es una manera de ser buen ser humano... En fin No juzgar eso es lo que aprendo día con día ... A veces pensamos cosas que nisiquiera se acercan a la realidad a Tu realidad a mi realidad... Humanizarme me hace más Feliz... ¿Y a Ti que es lo que te hace feliz? ...
Pupe

26/06/2026

Los amores no correspondidos tienen una forma muy particular de doler. No terminan con una discusión ni con una despedida; a veces terminan en el silencio, en las ilusiones que nunca llegaron a convertirse en recuerdos compartidos.
Hay personas que se enamoran de alguien que jamás pudo mirarles con los mismos ojos. Y eso no hace que su amor haya sido menos verdadero. Al contrario, amar sin ser correspondido exige una valentía inmensa: la de abrir el corazón sin la certeza de ser recibido.
Como escribió Erich Fromm en El arte de amar: “El amor es una decisión, un juicio, una promesa.” Amar habla, ante todo, de la capacidad de quien ama. Que ese amor no haya encontrado eco en el otro no disminuye su autenticidad; simplemente nos recuerda que el amor no puede imponerse, porque deja de ser amor en el instante en que exige ser correspondido.
Lo más difícil de un amor no correspondido no es dejar de amar, sino aceptar que el otro tiene derecho a sentir diferente. El amor auténtico no se puede exigir, negociar ni convencer. Simplemente nace… o no.
Y, sin embargo, esos amores también dejan regalos. Nos muestran la profundidad con la que somos capaces de sentir, nos enseñan a mirar nuestro propio corazón con honestidad y nos invitan a descubrir que el amor propio también es una forma de amar.
Hay historias que no estaban destinadas a convertirse en una vida sino en una lección de crecimiento, de dignidad y de libertad. Soltar no significa que ese amor fue pequeño; significa que fue tan grande que aprendió a dejar de insistir donde no podía florecer.
Quizá esa sea una de las formas más maduras del amor: agradecer lo sentido, honrar lo vivido y seguir adelante con la certeza de que un corazón que ha amado con verdad nunca ha amado en vano.
Pupe

21/06/2026

Para quienes hoy ya no tienen a su papá físicamente a su lado:
La muerte transforma la presencia, pero no rompe los vínculos.
Extrañar es una forma de amar.
Llorar es una forma de recordar.
Y seguir viviendo también puede ser una forma de honrar.
Un padre trasciende en las enseñanzas que dejó, en los valores que sembró, en las historias compartidas y en cada gesto que aprendimos de él.
La ausencia duele porque hubo amor. Y ese amor no termina con la muerte; encuentra nuevas maneras de acompañarnos: en un recuerdo, en una fotografía, en una canción o en una frase que vuelve a nuestra memoria cuando más la necesitamos.
Si hoy tu papá ya no está, permítete sentir. No hay una manera correcta de extrañar.
Recuerda que el vínculo continúa, porque aquello que fue amado profundamente deja huellas que trascienden para siempre.

El amor no se va con quien parte; permanece en quienes tuvieron la fortuna de recibirlo.
Pupe

17/06/2026

EL EGO NO ES VANIDAD, ES BIOLOGÍA…

Somos sociales.
Si nadie te ve, una parte de ti se apaga.
Aunque lo disimules bien.
Sentirte bonito no es superficial.
Sentirte deseado no es ego.
Que te extrañen no es capricho.
Es tu cerebro primitivo diciendo:
"pertenezco, existo, importo".
Gabor Maté explica que somos seres de apego.
Nuestro sistema nervioso se regula con la mirada del otro.
Necesitamos sentirnos vistos y valorados para no vivir en alerta.
Tu ego no mendiga likes.
Busca vínculos reales que le confirmen:
"qué bueno que estás aquí".
Que te extrañen te recuerda que tu presencia dejó marca.
Que te necesiten te da propósito.
Que te deseen te reconcilia con ocupar espacio.
Necesitarlo no te hace débil.
Te hace humano.
No es vanidad, es vida…
Pupe

09/06/2026

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