29/07/2026
Imagínate todo lo que nos hubiéramos ahorrado si desde adolescentes alguien nos hubiera explicado que nuestro cuerpo no funciona igual todos los días del mes.
En lugar de eso, crecimos creyendo que si un día no rendíamos igual en el gimnasio, se nos antojaba todo lo dulce, amanecíamos inflamadas o nos salían brotes, era porque nos estaba “fallando” algo.
Pues no.
Lo que pasa es que somos cíclicas. Nuestro cuerpo cambia durante el mes y eso es completamente normal. Hay fases en las que puedes entrenar más fuerte, otras en las que tu cuerpo te pide bajar un poquito el ritmo. Hay momentos en los que ciertos alimentos te ayudan más que otros, y hasta tu piel necesita cuidados diferentes.
Y no, no tiene sentido compararnos con los hombres. Ellos tienen una forma distinta de funcionar hormonalmente. Nosotras jugamos con otras reglas.
Desde que entendí esto, dejé de pelearme con mi cuerpo y empecé a escucharlo. Y créeme, hace toda la diferencia. Menos inflamación, mejor energía, entrenamientos que realmente aprovechas, una piel que responde mejor y, sobre todo, mucha más paz con tu propio cuerpo.
La información sí es poder. Entre más conoces tu ciclo, mejores decisiones puedes tomar para sentirte bien.
Por eso hice esta guía. Ojalá alguien me la hubiera enseñado hace 20 años. Estoy segura de que me habría evitado muchos corajes… y también muchos antojos de chocolate con culpa. 😉
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