25/05/2026
En los últimos años, mi cuerpo se ha convertido en un mapa en todos los aspectos de mi vida ya que me habla muy claramente a través de diversos síntomas de la dirección que debo tomar en determinadas circunstancias.
Cabe destacar que un tiempo estuve muy molesta con mi cuerpo por ser altamente sensible; sin embargo, hoy esta condición la encuentro como una fortaleza y una gran herramienta en muchos sentidos.
También es preciso mencionar a la intuición como otro de mis grandes recursos a tomar en cuenta como esa voz interna y que yo denomino sabiduría pura.
Todo esto es muy real, sin embargo, con el paso del tiempo y en el mundo de las cinco leyes biológicas he podido entender que estos síntomas se pueden ciclar si no soy capaz de trabajar en cuestionar mi manera de percibir los aspectos difíciles que he enfrentado en la vida y resignificar las experiencias.
Es como cuando hacemos ejercicio, el cuerpo necesita nuevas rutinas para seguir fortaleciéndose, mejorar su rendimiento, salir de la monotonía, intentar nuevos retos, etc. Al cuerpo le gusta la novedad y experimentar nuevos movimientos, así como a nuestro cerebro.
Aprender a leer nuestros síntomas es maravilloso y un camino de autoconocimiento, pero también lo es cuestionar ideas, creencias, pensamientos, aprendizajes y ,sobre todo, incorporar nuevas formas de mirar el mundo y nuestra historia personal.
Observar nuestros síntomas es comprender el mapa del cuerpo; atender a la intuición es ir a nuestra esencia para encontrar respuestas; y finalmente, cuestionar y transformar nuestra percepción cambia nuestras manera de sentir, de afrontar el mundo y nos abre a la posibilidad.
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