25/08/2026
Hay algo que tendemos a hacer con el pasado: cargarlo como si fuera una condena.
Ese error que cometiste. Esa relación que no funcionó. Esa oportunidad que dejaste pasar. Esa versión de ti que hoy no reconoces.
Viktor Frankl nos recuerda algo que cambia todo: no puedes borrar lo que pasó. Pero sí puedes cambiar la relación que tienes con ello.
La misma experiencia dolorosa puede ser una prueba de que eres capaz de sobrevivir cosas difíciles. Un aprendizaje que te llevó a donde estás. Una parte de tu historia que te hace quien eres hoy — no a pesar de lo que viviste, sino también gracias a ello.
Eso no significa minimizar el dolor. Significa no dejar que el pasado decida quién puedes ser en el presente.
¿Hay algo en tu historia que estás cargando como condena y que quizás merece ser reinterpretado? Te leo en los comentarios.