26/07/2026
llegó a sus manos un libro para enseñar a “ver” a los niños sin los ojos utilizando las manos, el proceso era simple, había que hacer una breve meditación con el niño y permitirle sentir un cuarzo en el área del entrecejo –en todo esto el niño está vendado de los ojos -. Acto seguido de este proceso de sensibilización, se le pide al niño que toque con las manos la fotografía –quizá la de alguna revista – de algún paisaje en la naturaleza y se le pide que describa lo que “siente”, el niño quizá en ese momento describa cosas como “siento calor” o “siento vida”. Se le pregunta al niño si cree que la foto describa algo que tenga vida o una ciudad o un ser humano o algo de la naturaleza y el niño quizá nos corrija y empiece a ser más exacto en sus apreciaciones “no, no, no... creo que aquí hay una montaña... y acá está el cielo... etc.” Le pedimos que siga, si cree por ejemplo que en esa montaña haya árboles o algún ser vivo... “creo que hay pocos árboles y creo que hay un animal aquí... Es más se trata de un lobo, es blanco con gris y está echado” El se había quedado asombrado el niño podía “ver” con los ojos vendados! Realmente no veía... captaba las sensaciones que había en una fotografía y luego las interpretaba. Estos ejercicios continuaron: una vez por ejemplo le puso la foto de una modelo vestida completamente de blanco “Es una mujer... está como brincando” – ¿Sabes cómo va vestida? “Me parece que está toda de blanco... pero aquí tiene rojo” En la foto la modelo no tenía nada rojo, pero el niño estaba señalando justo el área del s**o. Vaya, pensó con asombro; parece ser que más que captar las sensaciones de la foto, capta la emociones que constituyen la imagen, emociones que interpreta como sensaciones que interpreta en imágenes... Quizá la realidad no sea otra cosa más que emociones que plasmamos en sensaciones llamadas átomos, que se juntan para crear moléculas, estructuras y nuestra “realidad”.