14/06/2026
🌾💪No me encontré. Me recreé...
En la búsqueda de la verdad,
apareciste tú.
Y cuando por fin la encontré,
también eras tú.
Te encontré en la luz,
pero sobre todo en la noche.
En el sufrimiento más profundo,
cuando todo parecía romperse,
estabas ahí,
silencioso,
acompañándome con señales
que sólo el alma sabe reconocer.
Entonces comprendí:
que después de cada derrumbe
nace una versión más amplia de nosotros mismos;
que las pruebas no llegan para destruir,
sino para recordar.
Y si el mundo que contemplo
es también un reflejo de mí,
entonces la revolución comienza adentro.
No en los otros.
En mí.
En cómo pienso.
En cómo siento.
En cómo hablo.
En cómo actúo.
Las cuatro raíces de mi existencia.
Porque cuando el pensamiento,
la emoción,
la palabra
y la acción
se sientan a la misma mesa,
nace la coherencia.
Y donde nace la coherencia,
lo bello encuentra un hogar.
Muchos se distraen.
Corren detrás de espejos,
de ruido,
de consumo,
de promesas vacías.
Se entretienen para no encontrarse.
Yo ya no quiero huir.
Me rehúso.
Porque descubrí que el verdadero desafío
no es conquistar el mundo,
sino gobernarse a uno mismo.
Y es allí,
en ese territorio invisible,
donde ocurren los milagros.
Allí donde lo humano
se vuelve sagrado.
Allí donde lo divino
deja de buscarse afuera
y comienza a florecer desde dentro.
No vine a ser perfecta.
Vine a ser íntegra.
Vine a recordar.
Vine a recrearme.
Y si alguna vez vuelvo a olvidar,
que estas palabras me encuentren nuevamente.
Que me recuerden
que no camino sola.
Que la Fuente habita en mí
como una llama serena
que jamás se extingue.
Y que cuando vuelvo a ella,
cuando vuelvo a mí,
ya no existe miedo.
Sólo presencia.
Sólo amor.
Sólo la certeza profunda
de que siempre hemos sido Uno.
🪷Psicoterapeuta, DB · 14 JUN 26💫✨
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