30/04/2026
Llegar a 🏠casa con la espalda pesada, la mente llena de correos sin responder y ese cansancio😩 que se siente hasta en los huesos. Solo se quieren 🔟 minutos de silencio, un café☕ que no esté frío y dejar de ser la adulta que resuelve problemas por un momento.
Entonces llega ese niño. 🙃Con los zapatos al revés, un dinosaurio en la mano y esa frase que, en medio del agotamiento, suena a “más trabajo”:
👧 -Mamá, ¿quieres jugar conmigo?
Se responde que “ahora no”, que “estoy ocupada”, que “deja que mamá descanse un poquito”. Y se alcanza a ver cómo los hombros se bajan, cómo el juguete se guarda, cómo ese niño se hace pequeñito 🫠
☝️Entre pláticas con el terapeuta, se recuerda algo que en la prisa se olvida: el 🧠cerebro de un niño no funciona como el de un adulto. Ellos no saben decir: “Hoy en la escuela un niño no prestó un color y me sentí solo”, o “Me asustó el ruido fuerte que hizo la maestra cuando movió una mesa y todavía tengo el miedo guardado en el pecho”.
😕No tienen las palabras para explicar que el mundo es muy grande y a veces asusta.
👉Por eso, cuando su día fue difícil, cuando se sienten inseguros o simplemente necesitan saber que su mamá sigue ahí, no piden un análisis emocional, piden un 🧩rompecabezas. Piden que alguien se siente en el suelo con ellos a construir castillos. Porque el juego es su refugio y la presencia de mamá es su paz 😇
Entonces se decide cambiar la perspectiva:
➡️ No es una interrupción, es una invitación a conectar.
➡️ No es “perder el tiempo”, es ayudarles a gestionar sus emociones a través del afecto.
➡️ No es una carga, es su manera de decir: “te necesito para volver a estar bien”.
A veces se prefiere el 📱celular o el orden de la casa antes que los carritos. A veces también se siente una como 🪳cucaracha bajo el peso de sus propias responsabilidades y se olvida que ese niño solo quiere compañía para ser niño. ☝️Pero quizá mañana, cuando vuelva a aparecer ese “¿quieres jugar conmigo?”, se suelte la bolsa del súper, se ignore el n**o en la garganta y se haga algo distinto ❤️🩹
Claro, no eres incansable. También se vale jugar unos minutos, pausar, recuperarte, y seguir con amor y límites 😉