30/07/2026
Ayer celebramos Guru Purnima, el día en que honramos la presencia de aquellos maestros que, con su ejemplo, su conocimiento y su amor, han iluminado nuestro camino espiritual.
Estuve demasiado ocupado y no pude publicar en la fecha, sin embargo, no quiero dejar pasar la oportunidad de expresar mi más profunda gratitud hacia quienes han transformado mi vida.
Mi primer maestra espiritual fue la señora Keiko Obara, dentro del budismo laico japonés. A ella le debo el inicio de uno de los procesos más profundos de mi existencia, ella despertó en mí la búsqueda sincera de una práctica espiritual auténtica.
Luego apareció mi Gurudeva, quien, me otorgó mi nombre espiritual y me encomendó la hermosa misión de compartir la misericordia de Sri Sri Radha-Krishna.
En mi primer viaje a Colombia, conocí a Madre Mahanandi Maharani. Me instruyó organizar peregrinaciones espirituales y hasta el día de hoy, cada viaje que tengo el privilegio de dirigir lleva impregnada una parte de su inspiración.
Más adelante llegó la Dra. Pooja, mi maestra de Ayurveda. Su amor, paciencia y profunda sabiduría se convirtieron en un pilar fundamental de todo lo que hoy comparto y enseño a mis alumnos.
La vida me llevó hasta las montañas de los Himalayas para encontrar a Guruji Vijay en el silencio de aquellos bosques sagrados pulió mis habilidades como yogui y fortaleció mi práctica interior.
Finalmente conocí a Guruji Akhilanka, en el sur de la India. Para llegar hasta él emprendí un viaje de 44 horas en tren, una de las mejores decisiones de mi vida. Cada minuto de aquella travesía valió la pena al encontrar a un alma extraordinaria, capaz de despertar dimensiones muy profundas de mi ser a través del sonido.
A todos ustedes…
Gracias por sembrar luz donde antes había incertidumbre. Gracias por cada abrazo y por cada silencio compartido.
¡Feliz Guru Purnima!