28/02/2026
Hace un par de años compartimos algo muy personal: a nuestro diagnóstico se sumó el TDAH. Con el tiempo, también entendimos mejor cómo convive con la dislexia. Lejos de ser solo una etiqueta, fue una pieza que nos dio respuestas… y también abrió un panorama completamente nuevo.
Entendimos que muchas de las cosas que nos costaban —poner foco, sostener la constancia en publicaciones, no postergar ideas que nos emocionan, o incluso cambiar algo tan importante como nuestro logotipo— no tenían que ver con falta de compromiso, sino con una forma distinta de procesar, priorizar y crear.
El TDAH y la dislexia suelen coexistir. Ambos comparten algo en común: el cerebro funciona de manera no lineal. Hay momentos donde la mente salta, cuestiona, observa todo al mismo tiempo… y otros donde la concentración llega profundamente y permite crear, construir y materializar lo que antes solo estaba en pausa.
También hemos aprendido que no es una limitante: es una forma distinta de ver el mundo. Una forma más sensible al detalle, más intuitiva, más creativa.
Por eso, este ajuste en nuestro logotipo no es solo un cambio visual. Es el resultado de uno de esos momentos donde todo se alinea, donde la claridad aparece y nos permite avanzar.
Seguimos aquí.
A nuestro ritmo.
Con nuestras pausas y nuestros impulsos.
Pero siempre construyendo.
Gracias por acompañarnos en este proceso, en esta evolución y en esta forma tan nuestra de crear.