Endocrinólogo Dr. Israel Vazquez Cruz

Llamar Cómo llegar Contactar con el consultorio

Endocrinólogo Dr. Israel Vazquez Cruz La endocrinología como forma de entender la vida. Médico endocrinólogo especialista en enfermedades hormonales y del metabolismo.

04/09/2026

El boxeador y la reinona que todos llevamos dentro
"se sugiere discreción"
Todos tenemos energías femeninas y masculinas, pero cuando tu cuerpo no refleja tu verdadera identidad, buscar un cambio es totalmente válido. 🏳️‍⚧️✨
Entender cómo se le hace al proceso —como saber cómo suben y bajan los niveles hormonales según tu identidad— puede abrumar, ¡pero investigar es el primer paso! Por eso es tan importante asistir con un endocrinólogo especialista: es quien te guía de forma segura, médica y sin juicios para ajustar los tratamientos a tu medida.
No hay nada de malo en querer sentirte bien en tu propia piel. Elegir tu felicidad es un acto de amor propio y mereces vivir en paz siendo tú mismo

26/08/2026

La endocrinología del cielo

«El paraíso no está perdido: está olvidado», decía nuestro querido Facundo Cabral, que en paz descanse.

Quizá eso fue lo que me ocurrió. No fui expulsado del paraíso: sencillamente olvidé levantar la mirada.

El sistema —del que todos somos juez y parte— me llevó poco a poco a eclipsar la sabiduría del cielo. Invertí mi ciclo circadiano y terminé viviendo como si la noche fuera día y el día apenas una pausa fatigada entre dos noches.

Vivía encerrado: en hospitales, consultorios, archivos y aulas. Encerrado después en casa, encerrado en mi automóvil y convertido en una partícula más del tráfico. Y en cada uno de aquellos encierros yo era, al mismo tiempo, el prisionero y el guardián.

Así fui sustituyendo el resplandor del Sol por el brillo de internet, y la energía viva de la luz por la energía forzada de un café doble espresso en mitad de la noche.

Pero la noche no era solamente desvelo. Era compensación.

Aquello que no alcanzaba a vivir como plenitud durante el día intentaba recuperarlo por la noche: en la intensidad del trabajo, en la bohemia literaria y en el disfrute de esos gustos culposos que, durante unas horas, me devolvían la sensación de estar viviendo.

Extrapolando la sentencia de Montesquieu sobre el orador que carece de profundidad y lo compensa en longitud, lo que yo no alcanzaba a vivir en profundidad, intentaba compensarlo en longitud.

Alargaba el trabajo. Alargaba la lectura. Alargaba el café. Alargaba la noche.

Creía estar prolongando la vida, cuando quizá solamente estaba posponiendo el descanso.

Y ahora que por fin he comprendido algo sobre el sentido de la vida, llego a mis cuarenta y tantos para descubrir, con esa mezcla de vergüenza, ternura y risa que acompaña a las verdades tardías, que…

era para el otro lado.

Acepto mi actualidad. No como quien se rinde, sino como quien deja de pelear contra el sitio exacto desde el cual tiene que comenzar el regreso.

Estoy en viaje de vuelta a mi simplicidad.

Y el cielo, que siempre ha estado allí aunque yo me olvide muy seguido de mirarlo, se ha convertido en mi mentor mayor. No me persigue, no me reclama ni me castiga por haberlo olvidado. Sencillamente permanece. Espera a que vuelva a levantar la mirada.

Ahora entiendo también que mis genes PER, esos engranajes diminutos de mi reloj molecular, saben el camino.

Mi conciencia puede confundirse. Mi voluntad puede desvelarse. Mi soberbia puede creer que ha vencido al amanecer con trabajo, literatura, internet y café.

Pero mi biología recuerda.

Recuerda la luz.
Recuerda la oscuridad.
Recuerda el sueño.
Recuerda el cielo.

Facundo Cabral tenía razón: el paraíso no estaba perdido.

El que se olvidó de el fui yo.

Israel Vázquez Cruz
- Hombre, esposo, padre,
internista y endocrinólogo mexicano

19/08/2026

"Un endocrinólogo mexicano y su amor por el Sol"

Mi amor al Sol es multidimensional.
- Nací el mismo año que se estrenó el Superman de Christopher Reeve y la música de John Williams se me quedó impregnada epigenéticamente. Y claro, Superman guarda una sabiduría muy profunda y un gran amor por el Sol.

Entendí que su historia encierra una metáfora biológica fascinante: sus células kryptonianas funcionan como una "batería viviente", actuando como células fotovoltaicas orgánicas que absorben el espectro de radiación de alta energía de nuestro Sol amarillo. En Krypton, bajo un sol rojo más viejo, frío y de baja energía, era un ser común; pero la inmensa energía solar terrestre le otorga una estructura atómica hiperdensa, origen de su superfuerza, invulnerabilidad y visión térmica. El Sol es su medicina principal: si la kryptonita lo debilita, la luz solar regenera sus tejidos, y si se adentra en su núcleo —el famoso sun-dip—, sus poderes se multiplican a niveles divinos. En resumen, sin el Sol, Clark Kent no sería más que un ser humano ordinario.

Años después, durante una etapa de depresión muy oscura y tras un intento de suicidio a los 14 años, encontré refugio en Nietzsche y su Así habló Zaratustra. Fue ahí cuando recordé... Al escuchar a Zaratustra hablándole al Sol, diciendo que incluso el astro rey necesitaba a los seres a quienes cubría con su amor para dar sentido a su abundancia; por lo que Zaratustra decidió bajar de la montaña y entregar su plenitud al mundo, exactamente como lo hace el Sol. Recordé también que Zaratustra le decía al ermitaño que él no era lo suficientemente pobre como para dar limosnas, una idea que resonaba con la filosofía estoica de Epicteto siglos atrás: al Sol no hay que rogarle para que llene de sus bondades a todos los seres del mundo; así, de la misma manera, uno debe hacer todo el bien que de uno dependa.

También en medio de esa depresión había cosas que jamás me abandonaban: la oscuridad, el dolor y la soledad. Sin embargo, sabía que el Sol —aunque me costara trabajo sentirlo— también estaba ahí, seguro para mí cada mañana.

Siempre tuve facilidad para las matemáticas y la física; incluso estuve a punto de estudiar la carrera. Hice el área fisicomatemática dudando entre física general y astronomía, pero al final, por un juramento sagrado, me encontré —casi sin darme cuenta— en la más bella de todas las profesiones: la medicina.

Hasta que, en el primer año de la carrera de Medicina, me encontró el amor de una mujer que luego me dio el honor de ser padre dos veces, conociendo al fin el amor incondicional. Yo, que había entrado a Medicina por cumplir una promesa sagrada y no por curar a nadie, buscando estudiar neurociencias o la inmortalidad, acabé cayendo —por una de las necesidades más básicas: el hambre, y por puro pragmatismo— en una subespecialidad que no conocí sino hasta que estudié Medicina: la endocrinología.

Estuve encerrado mucho tiempo entre libros, aulas, bibliotecas y computadoras, y posteriormente entre hospitales, pacientes y desvelos constantes. Tanto así, que por un largo periodo me olvidé de él.

Esta disciplina me trajo de vuelta a mi viejo amor a través de dos hormonas: la mal llamada vitamina D (o mejor nombrada hormona D), que requiere para su síntesis la exposición del ser humano al Sol —o el Güero, como lo llama mi padre—; y la melatonina, la hormona reguladora de nuestros ciclos y encargada del sueño reparador. Una sustancia que se produce en la oscuridad por la glándula pineal o epífisis; esa misma glándula que guarda silencio cuando estamos, como se imaginan, bajo el Sol.

Fue entonces cuando me encontré con una frase anónima en internet que resonó muy hondo en mí y me hizo recordar a mi viejo amor: "Ya entendí el sentido de la vida: era para el otro lado". Volví a buscarlo a él, al Sol, y él, que siempre estuvo allí, me ayudó a sanar.

Hoy, habiendo vivido mucho tiempo con el concepto de Superman —o lo que en psicología llaman el "complejo de superhéroe"—, adopto más bien el papel de mi entrañable Supermancito. Aferrado al conocimiento científico y respetando siempre la máxima médica del Primum non nocere (lo primero es no hacer daño), aconsejo la exposición al Sol de forma gradual hasta alcanzar unos 15 minutos diarios sin bloqueador solar, idealmente antes de las 10 u 11 de la mañana, o bien después de las 4 de la tarde. El resto del tiempo, la protección con bloqueador sigue siendo indispensable.

Dr. Israel Vázquez Cruz

14/08/2026

Les traigo la última parte de esta serie sobre el Metabolismo.

Espero que les guste y les ayude mucho 👨🏻‍⚕️🩺

07/08/2026

Hoy les quiero platicar de este tema tan importante. Disculpen el audio, pero se descompusieron los micrófonos 😓.

07/08/2026

"Los locos abren los caminos, que más tarde transitaran los genios"
-Erasmo de Rotterdam

Dirección

Avenida Taxqueña 1479 Petrolera Taxqueña
Mexico City
04410

Horario de apertura

Lunes 10am - 6pm
Miércoles 10am - 6pm
Jueves 10am - 6pm
Viernes 10am - 6pm
Sábado 10am - 6pm

Teléfono

+525518380358

Página web

Notificaciones

Sea el primero en enterarse: le enviaremos un correo electrónico cuando Endocrinólogo Dr. Israel Vazquez Cruz publique novedades y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin y puede darse de baja en cualquier momento.

Contactar Con El Consultorio

Enviar un mensaje a Endocrinólogo Dr. Israel Vazquez Cruz:

Atajos

Compartir

Categoría