26/05/2021
MUJERES EN EL SISTEMA PENITENCIARIO, LAS GRANDES OLVIDADAS
La vulnerabilidad que enfrentan las mujeres dentro de los centros penitenciarios las hace enfrentarse a mayores retos y exposición de sus derechos humanos quedando expuestas las disparidades de género que existen en el sistema penitenciario mexicano.
En México hay 428 centros penitenciarios, de los cuales solo 10 son exclusivos para mujeres, los restantes acondicionan un espacio específico para albergarlas, pero las políticas y procedimientos son formulados para la población varonil. La población femenina privada de la libertad representa el 5% del total del país, enfrentándose a una defensa deficiente, tortura y el abandono de sus familiares, sufriendo discriminación por género, nivel socioeconómico y los procedimientos legales del país.
Según un estudio de 2006 de Briseño, el perfil de la reclusa promedio resultó ser una adulta joven, casada o en unión libre, madre de 3 hijos o más, con un nivel de educación básico, perteneciente a una clase social baja y cuya ocupación antes de ingresar a la cárcel era la de las labores domésticas, el comercio o algún empleo mal remunerado, así mismo, se menciona una historia previa de constante violencia como problema común de las mujeres reclusas.
Estos factores llevan a las mujeres reclusas a ser discriminadas, por su género y también por su condición como reclusas, además de la discriminación por su clase, puesto que la mayoría de las reclusas pertenecen a clases sociales bajas, lo cual las hace aún más vulnerables a la discriminación y la invisibilidad.