09/09/2026
A veces la necesidad de salvar a todos no nace solamente de la generosidad. Puede nacer de haber aprendido que ser necesario era una manera de sentirnos queridos, importantes o seguros.
Entonces cuidamos, resolvemos, anticipamos, cargamos y nos hacemos responsables incluso de aquello que nunca nos correspondió. Y sin darnos cuenta, convertimos el amor en una tarea.
Ayudar es distinto a rescatar. Ayudar reconoce al otro como alguien capaz de hacerse responsable de su propia vida; rescatar nos coloca en el lugar de quien tiene que resolverla. Y quizá lo más difícil sea descubrir que, cuando dejamos de salvar, algunas personas pueden dejar de necesitarnos. Pero ser necesitado no es lo mismo que ser amado.
¿Qué pasaría con tus relaciones si dejaras de hacerte indispensable y permitieras que los demás se hicieran responsables de sí mismos?
¡Yo decido! 💙