26/08/2026
Hoy, después de aproximadamente un mes, decidí regresar a hacer ejercicio. Y quise que mi primera clase fuera yoga 🤍
Durante los últimos meses, mientras cuidaba a mi abuela, esta clase se convirtió en una hora sagrada para mí. Era mi pequeño espacio para respirar entre responsabilidad, preocupación y cansancio. Siempre, al comenzar, la maestra nos pide poner una intención y dirigir nuestra energía hacia alguien o algo que la necesite.
Mi intención siempre era mi Fela. Siempre. Pedía por su salud, por su bienestar y, especialmente, porque encontrara luz dentro de la oscuridad que había llegado a su vida después de perder la vista.
Terminaba mi hora y regresaba corriendo a casa porque quería estar con ella, cuidarla y asegurarme de que no le faltara nada.
Hoy volví por primera vez desde que se fue.
Esta vez mi intención también fue para ella, solo que de una manera diferente. Mandé todo mi amor hasta el cielo, pidiendo que esté en paz, llena de luz y disfrutando de su descanso eterno.
Fue una clase profunda. Lloré, agradecí y le pedí que, si podía, me mandara una señal.
Al terminar la clase nos entregaron, como siempre, una cartita al azar.
Y esta fue la mía:
“Mi vida comienza en este momento.”
No sé explicar lo que sentí al leerla 🥹
No significa comenzar una vida olvidándote, Fela. Significa comenzar a aprender a vivir de una manera diferente, llevándote conmigo.
Hoy di un pequeño paso para volver a cuidarme, para volver a mi cuerpo y para seguir adelante con esta vida que me toca vivir.
Y quiero pensar que, de alguna manera, me estás diciendo:
“Sigue, mi niña. Vive. Yo estoy bien.” 🤍🕊️